Jungla urbana de tráfico en Perlío

En los cruces entre Marqués de Figueroa y Mirtos se registran sustos diariamente entre peatones y conductores


Fene

Un supermercado, una panadería, una cafetería y una pastelería son algunos de los establecimientos que flanquean los cruces de la calle Mirtos con la avenida Marqués de Figueroa, en Perlío (Fene), un punto que se ha convertido en una guerra entre conductores y peatones con sustos diarios. La semana pasada una conductora alertaba de que ella misma había estado a punto de golpear a un hombre al no poder verlo por los coches en doble fila y a los pocos días fue un menor el que resultó atropellado cuando transitaba en patinete. «Yo creo que hace falta que la gente se conciencie, tanto peatones como conductores. Nos puede pasar a cualquiera. Vemos sustos de casi atropellos todos los días y el paso de peatones no lo respeta ni el Papa», reflexiona María Brage, de la pastelería Martínez.

En el negocio comenta con una clienta cómo se dan casos en los que la gente cruza corriendo sin mirar, por los sitios habilitados o no, y otros en los que son los propios conductores los que van demasiado rápido o hasta llegan a atravesar la calle Mirtos en dirección prohibida. «Por las mañanas hay más caos», lamenta Brage y recuerda otro susto hace unos días cuando un conductor frenó in extremis quedando a milímetros de una peatón.

En la esquina opuesta tampoco son ajenos los problemas de circulación y aparcamiento donde se ubica la panadería Pan Perlío. «Aparcan mal, pero es que no hay donde hacerlo», reitera una de las empleadas del local. «En este paso de peatones no hay mucha visibilidad y vemos frenazos normalmente. Y de noche es peor todavía», detalla. Inés Allegue y Marga García son dos clientas que van hasta la panadería andando habitualmente. «Yo cuando voy en coche a veces ya no paro, voy hasta casa a dejarlo y vuelvo andando a comprar el pan», comenta Inés. A lo que Marga añade que quienes paran mal es un momento, aunque «siempre puede pasar algo». Apuntan también al cruce frente a la farmacia de Perlío como otro punto peligroso.

Los mayores problemas se producen por la mañana, recalcan los vecinos, a las horas punta de salida de los colegios o del trabajo. «La gente va a buscar a los niños y para a comprar el pan o hacer un recado rápido para ir a casa a comer», detallan. Recuerdan que había un proyecto para habilitar un aparcamiento para el barrio, muy demandado.

Otro problema, añade Brage, es cuando los conductores no solo dejan el vehículo mal estacionado en la zona amarilla, sino que lo aparcan en batería ocupando parte del carril. «Nos buscamos nosotros mismos los problemas, lo que falla es que la gente se ponga en la piel del peatón o del que conduce», sentencia.

Tanto peatones como conductores concluyen que las soluciones pasarían por habilitar más plazas de aparcamiento y que todos se sensibilicen a la hora de circular o caminar por la zona. «Antes paraban los coches justo delante de la panadería en la acera, donde ahora han puesto unos conos», comenta una trabajadora del establecimiento.

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