La pugna del acero eólico frente al naval

El Congreso aprobó una iniciativa de En Marea por un plan para Navantia que cuestiona este sector en la planta de Fene

Navantia fabrica en estos momentos 29 estructuras para el parque eólico marino de Wikinger, en Alemania.
Navantia fabrica en estos momentos 29 estructuras para el parque eólico marino de Wikinger, en Alemania.

Ferrol

Quince meses después de que cayese el veto a la construcción civil que ahogó durante las últimas décadas a la antigua Astano, unas gigantescas estructuras de acero que soportarán molinos eólicos en el mar han devuelto la actividad a la factoría y han variado la estampa de un astillero que cuenta ya con dos encargos de eólica marina. Son obras que están muy lejos de generar el empleo que implica la construcción de un buque, pero que generan un trabajo que en el bienio negro del 2013-2015 se quedó a cero. Ayer, el negocio de eólica marina fue cuestionado en el Congreso, en la comisión de Hacienda, en el marco de la presentación, por parte de la diputada de En Marea Yolanda Díaz, de una iniciativa en defensa del desarrollo de un plan industrial que demandan insistentemente los representantes de los trabajadores y que fue aprobada. El rejuvenecimiento de las plantillas, la dotación de carga de trabajo, la descentralización de las decisiones y la construcción de un dique flotante para los astilleros de la ría ferrolana son algunas de las propuestas incluidas en este programa, que rechaza la especialización en componentes de eólica marina en la antigua Astano.

De alto valor añadido

«Ya no hay un veto para que hagamos lo que sabemos hacer, que son buques de alto valor añadido. Es un gran astillero pero en el que lo que hacemos son jackets para Iberdrola que ocupan la centralidad de la grúa pórtico e impide la compatibilidad con la construcción naval convencional. Esto indica que vamos a acudir a una privatización indirecta del astillero que está totalmente a disposición de una empresa que se llama Iberdrola», afirmó. «Queremos hacer petroleros, gaseros y buques de alto valor añadido», insistió, haciéndose eco de las demandas de los trabajadores, que no obstante no han dejado de saludar los contratos, en una comarca como la ferrolana, tan necesitada de carga de trabajo.

El también diputado ferrolano Juan Juncal (PP) manifestó su disconformidad con la iniciativa, que calificó de «fuegos de artificio, oportunista, ventajista y hasta hipócrita», apelando a las gestiones realizadas en los últimos años para revertir la situación de falta de carga de trabajo. Además, se mostró contrario a la construcción del dique flotante, ya que sostiene que la varada en esta infraestructura costaría «40.000 euros al día cuando en el resto vale entre 5.000 y 6.000».

El diputado socialista Ricardo García Mira, que respaldó la iniciativa, defendió inversiones en las factorías, pero pidió prudencia, ante la vigilancia estrecha de la Unión Europea a las inyecciones económicas en el sector público.

Apuesta de futuro

Navantia, no obstante, no ha dejado de apostar en los últimos años, en alianza con Windar Renovables, por este negocio, en el que se ha convertido ya en un referente, ya que son muy pocas aún las factorías europeas que se han especializado en este mercado. En medio año consiguió dos encargos, para Iberdrola y para Statoil, y participa en otros concursos en los que tiene elevadas expectativas de lograr nuevos contratos, algunos a muy corto plazo.

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