La Rondalla de Cedeira cumple una década: «É un aliciente vital, axuda a seguir socializando»

A. F. C. CEDEIRA / LA VOZ

CEDEIRA

Bellón (izquierda), uno de los músicos, y Pepín de Soto, en el local de ensayo
Bellón (izquierda), uno de los músicos, y Pepín de Soto, en el local de ensayo I. F.

El músico ortigueirés Pepín de Soto dirige la formación, que cuenta con 35 integrantes y actúa dentro y fuera de Galicia

28 jun 2026 . Actualizado a las 18:23 h.

Cuenta el músico Jesús José Piñón Soto, Pepín de Soto (Ortigueira, 78 años), que un día, en una actuación en Neda de la coral Virgen del Mar, de Cedeira, varias mujeres comentaron: «Por que non facemos unha rondalla?». Poco después empezaron, con integrantes de la coral y otros que se fueron sumando, hasta los 35 que forman la actual Rondalla de Cedeira, que cumple diez años. Tras la pandemia quedaron una veintena, pero logró recuperarse con la incorporación, entre otros, de Lino Bellón, cedeirés de 62 años. «Na rondalla ensaianse unhas voces (a maioría son femininas) e hai instrumentación que vai cubrindo, recheando, acompañando, harmonizando...», explica Piñón Soto, el director. «Tocamos guitarras, laúdes, bandurrias, bongós, violín, acordeón, mandolina...», enumera Bellón, gaiteiro que un día se interesó por la guitarra «e ao pouco xa tiña o laúd colgado, é un virtuoso...», elogia el director. Entre los rondallistas hay una mujer de 93 años y varios de 70 y pico, y todos gozan de la música «alegre e cercana ao público» que distingue a este tipo de agrupaciones. Ensayan tres días la semana: martes y viernes, todos juntos, canto y música; y los miércoles, solo voces, en un local que les cede el Concello.

A la hora de actuar, se apuntan a casi todo lo que surge, «con asociacións de veciños, centros sociais ou culturais, en Cambre, Noia, nas Habaneras da Coruña...». «Hai que moverse, buscar... o 19 de xuño volvemos a Luar, en setembro iremos a Asturias», abunda Bellón, que se encarga de gestionar los bolos de la rondalla, que tampoco pierde ocasión de cantar en su pueblo. Participan en el circuito cultural de la Diputación y reciben alguna ayuda del Concello de Cedeira, y con eso, las cuotas que abonan (los miembros de la Sociedad Cultural Rondalla de Cedeira, denominación oficial) y la aportación que reciben por tocar (salvo cuando se trata de un intercambio), sacan lo suficiente para pagar los desplazamientos y compartir alguna comida. «Polas Pepitas de Ferrol dannos mil euros e entre pagar o bus e a cea, non queda nada», comentan entre risas.

Para Pepín de Soto presidente la entidad, además de director, la música siempre ha sido su pasión: «Empecei moi novo, daquela en Ortigueira había varias bandas, e despois fun estudar a Ferrol, e logo a A Coruña, onde botei 25 anos, e en Cedeira levo 21». Por medio emigró a Venezuela, donde comenzó de camarero pero no tardó en entrar en contacto con el ambiente musical y entró en una orquesta. Cinco o seis años después, se marchó a Puerto Rico, y acabó retornando a Ortigueira, cuando enfermaron sus padres. «Non concibo a vida sen música, aínda que teño traballado noutras cousas», remarca. Compagina la dirección de la Rondalla de Cedeira con las clases de la Rondalla Só Elas, de Ferrol y la Asociación de Veciños de San Xoán, donde enseña guitarra.

Bellón es autodidacta: «De rapaz xa tiveramos un grupo, con Xavier Carro, Santi Cribeiro, Roberto Cribeiro e Tiano Labraña, chamabámoslle Debadoira, sobre o ano 1983. A particularidade era que metemos acordeón coas gaitas, que daquela non se vía. E no 92 ou 93 volvemos formar outro, cunha escisión da banda de gaitas Robaleira, eramos Lapatiam Corum». Pasaron años hasta su ingreso en la rondalla. «Non nos coñeciamos, e un día [Lino] chegou aquí preguntando por Pepín de Soto, para saber canto lles cobraría por facer uns cantos de taberna en Régoa. E eu díxenlle: ‘Fágoche un trato, ti ves para a rondalla e eu ensaio gratis'», cuenta el director. En el repertorio de la rondalla, cuando cantan en Cedeira, nunca puede faltar Viento del Norte, de Nando Agüeros, que se arrancan a cantar, acompañados de la guitarra: «Me embruja el murmullo del río y del monte, con lluvia de mayo me quiero mojar. Voy a correr como el lobo en la noche, pretendo sentir toda tu inmensidad...».

Piñón Soto está satisfecho de la trayectoria de la rondalla: «Nas agrupacións hai que vixiar moito a estabilidade, saberse soster, iso é o difícil [...], tes que adaptarte ás cualidades vocais de cada un, e ao ser unha rondalla mixta, hai que buscar unha tonalidade equilibrada». Bellón coincide y los dos subrayan la función social de la agrupación: «É unha maneira de que algunhas persoas teñan unha actividade, un aliciente vital, seguir socializando coa xente...».