Tres fotógrafos de Ortegal a la «caza» del eclipse del día 12: «Queremos promocionar a zona»
CARIÑO
Fran Pita Vergara, Víctor Armada y Adrián Pita capturan con sus cámaras auroras boreales, tormentas y puestas de sol
10 ago 2026 . Actualizado a las 22:42 h.Sus fotos suman likes sin parar en las redes sociales y decoran algún bar de su pueblo, Cariño. Víctor Armada nació en 1973; Fran Pita Vergara, en 1978, y su hijo Adrián, en 2009. Estos tres cariñeses llevan años enganchados a la cámara, capturando auroras boreales, tormentas eléctricas y crepúsculos desde el cabo Ortegal, su lugar fetiche, y otros puntos de la costa norte de Galicia. Ahora se preparan para fotografiar el eclipse solar total del día 12, sin filtros —«pagar 150 euros para un día non compensa»— y, a poder ser, con el cabo Ortegal de fondo. «Interésanos coller o aro, cando a lúa tape o sol», explica Fran. «Si vale el día, cuando esté por encima de Os Aguillóns... hay que mezclarlo con el paisaje local», apunta Víctor.
Los dos forman equipo desde hace más de una década. Fran trabaja en la mina de Landoi y Víctor, en Salvamento Marítimo, y comparten escapadas, casi siempre nocturnas, con la cámara y el trípode a cuestas. «Empecei coas fotos hai doce anos, estaba no estranxeiro, entroume morriña, vía as fotos de Willy, un primo meu de Cedeira, e logo cun compañeiro, Fernando Rodríguez, que foi quen me ensinou a facer fotos», cuenta Fran, que hoy usa una Sony a7R2 y que compartió maestro con Víctor. «Empezamos juntos, mirando cómo sacaba fotos otra gente y viendo vídeos y tutoriales. Primero disparaba con una compacta y después me compré una réflex, una Nikon d5100», comenta su compañero de expediciones. El benjamín, futuro estudiante de Mecánica, se inició con su padre hace ya un lustro captando paisajes, y ahora también fotografía ralis de coches con su Nikon d7100.
Para cazar el eclipse del miércoles se desplazarán a algún punto de la costa de Ortigueira o Mañón o, si se tercia, a Herbeira. «O ano pasado fomos o mesmo día a unha zona de Loiba, e xa temos a orientación de como estaría, a 12 graos do horizonte», relata Fran. «Iremos con tiempo porque si no, con la gente que va a haber...», dice Víctor. No temen los posibles daños de los sensores. «Igual tamén se pode un pouco antes de que se tape o aro, porque temos feito moitos solpores disparándolle ao sol e nunca houbo problema, igual o danas se repites moito. Pero como vai coincidir ao atardecer, cando xa ten menos forza o sol...», opina Fran. Esta vez, el reto les queda al lado de casa y a pleno día. En ocasiones se encuentra a más kilómetros y en horas de sueño. «Tenemos ido a quitar fotos a As Catedrais [en Ribadeo], coger el coche a las tantas y tirar», recuerda Víctor. «Ou á Capelada en pleno inverno, a menos tres graos ás tres da mañá, para sacar a vía láctea, e chegar á casa ás cinco ou ás seis, ou aproveitar xa para facer o amencer», agrega Fran.
Y el esfuerzo no siempre tiene recompensa. «Ás veces vés de baleiro. No cabo Ortegal anunciábase unha aurora boreal e fomos para adiantarnos, para coller as mellores cores, verde, lananxa, roxo... e non apareceu en toda a noite», ríe Fran. «La gente piensa que es llegar al sitio y darle al botón. Esto es como los cazadores, hay que hacer esperas... y si tienes suerte», apuntala su compañero, «case irmán». Los tres confiesan su pasión por captar ese instante irrepetible, como los atardeceres —«ninguno es igual que otro», constata Víctor—, y también su interés «por promocionar la zona» de Ortegal a través de sus fotos, que circulan veloces por las redes.
Lejos de competir, cooperan y se ayudan. «Nos respetamos y disfrutamos de lo que nos gusta, la idea es esa, pasárselo bien», remarca Víctor. «O que buscamos —añade Fran— é facer algo diferente... por exemplo, co eclipse, sacarlle fotos en si non é bonito, o bonito é mesturalo con algo da paisaxe local». Sus seguidores esperan expectantes el resultado de la sesión del 12 de agosto. Para ellos será una jornada especial, pero no más que cualquiera de las cinco auroras boreales que han tenido la fortuna de atrapar desde el cabo Ortegal, ese sitio «mágico» que siempre les guía.