Gabry y Luisma, con párkinson juvenil, de escalada en el rocódromo de Riazor
CARIÑO
Gabriel Torres, naronés asentado en Ortigueira, y Luisma, vecino de Cariño, trabajan para dar voz a quienes padecen esta enfermedad
28 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La Asociación Parkinson Galicia-Coruña organizó una jornada de escalada con trasfondo social en el rocódromo de Riazor. Usuarios y personal de la entidad tuvieron la oportunidad de probar técnicas de escalada «como parte de una actividad de deporte y aventura». Todo con el apoyo de la Agrupación de Montañeros Independientes, la Federación Galega de Montañismo y el Concello de A Coruña. La actividad se engloba «en los esfuerzos de la asociación por ofrecer alternativas de ocio y superación personal a las personas afectadas por la enfermedad de Parkinson». Entre los participantes estaban Gabriel Torres, Gabry, naronés de 46 años, vecino de San Adrián (Ortigueira), y Luis Manuel Prieto, Luisma, cariñés de 50, unidos por el párkinson juvenil con rigidez muscular, el origen de su amistad. No hay reto que se les resista, y los dos demostraron que el esfuerzo y el entrenamiento ayudan a nivel físico y psicológico.
En su empeño por dar visibilidad al párkinson, tienen la agenda casi llena. El día 29, a las 17 horas, compartirán su experiencia en el centro cívico de As Somozas; y el 31, a las 18, estarán en el auditorio de Cariño para relatar su historia y dar voz a una enfermedad que para muchos sigue siendo invisible.
«Nuestras charlas no son solo un lugar donde contar lo que vivimos —recalcan—, son un espacio para escuchar, preguntar, compartir experiencias, resolver dudas y, sobre todo, conectar como personas. Porque creemos que existe un valor que nunca deberíamos perder y que hoy es más necesario que nunca: la empatía, hacia quien convive con una enfermedad, hacia quien lucha en silencio, hacia quien tiene miedo, incertidumbre o dolor, y aun así sigue adelante cada día».
Y reiteran que no buscan «lástima». «Buscamos comprensión. No buscamos que la gente conozca nuestra historia. Buscamos que comprenda la realidad de miles de personas que conviven con enfermedades invisibles y desafíos que muchas veces pasan desapercibidos. Si al terminar la charla una sola persona mira a los demás con más empatía, más respeto y más humanidad, todo habrá merecido la pena», subrayan.