Las ostras colonizan la costa y se abren hueco en las rulas orteganas

Las mariscadoras de O Barqueiro llevan casi una década comercializando esta especie, las de Espasante comenzaron en 2016 y las de Cariño, hace una semana


O BARQUEIRO / LA VOZ

En 2010, las mariscadoras de O Barqueiro extrajeron 45.235 kilos de ostra rizada, que vendieron por 44.001 euros, a un precio medio de 0,97. En 2017, comercializaron apenas 30 kilos más, pero la facturación ascendió a 61.361 euros, con un promedio de 1,36 euros el kilo (y un máximo de 4,50). «Este año no tiene duda, a pesar del frío, desde enero congeladas en la ría, con temporales de viento y agua. Pero hemos salido siempre, salvo un día, y hemos vendido», indica Cristina Trasancos. La presidenta de la agrupación mañonesa atribuye los precios, mejores que en otras lonjas de la zona, a la selección de las capturas, puesto que los compradores demandan piezas de un máximo de 200 gramos.

Las profesionales del pósito de Espasante comenzaron en 2016, con 16.115 kilos, por 14.966 euros (un promedio de 0,93); el año pasado consiguieron una ligera mejora de estas cifras; y en lo que va de 2018 ya las han rebasado, eso sí, con una cotización media algo inferior (0,81). Sus compañeras de Cariño llevan apenas una semana extrayendo Crassostrea gigas y el miércoles habían sumado 1.568 kilos, subastados por 1.269 euros, a 0,80 el kilo.

«Como [las mariscadoras] la tienen que quitar, porque es mala para las demás especies, buscamos un comprador, y a ver si así también se le puede sacar algo de productividad», explica el patrón mayor del pósito cariñés, Juan Carlos Pardo Galdo. «Son complicadas de sacar, porque nosotras las tenemos en las rocas, zonas de difícil acceso, y por 50 kilos sacas 40 euros... Quitas poco dinero y el trabajo es complicado», señala Pilar Parapar, vocal del colectivo de recolectoras.

Belén Villar, bióloga de la cofradía de Cariño, constata que se trata de «una especie invasora, no autóctona, perjudicial para las otras, por lo que lo mejor es que puedan explotarla». ¿Qué ocurre en Cedeira? «Hay ostra, pero no la suficiente para poder trabajarla, no está entrando en la ría como pensábamos que ocurriría, aunque apareció hace diez años. Biológicamente no sé por qué no le gusta esta ría, tal vez porque es más cerrada», sostiene Alba Quintana, secretaria del pósito cedeirés y bióloga. De hecho, duda que puedan elaborar un plan de explotación para 2019.

Buena acogida en el mercado

Una empresa de Marín compra buena parte de las ostras de O Barqueiro. Pero este año, a raíz de la apertura del punto de venta directa de bivalvos en la rula de Cedeira, ya se puede adquirir, como otros productos locales, de manera directa. «La acogida es buenísima, la gente está encantada de poder comprar marisco de aquí [ostras de O Barqueiro, o coquina y berberechos de Vilarrube], a precios muy competitivos», destaca Belén Bustabad, encargada del servicio. A la lonja acuden particulares de Cedeira, pero también de Valdoviño, San Sadurniño o Ferrol, y la mayoría de los hosteleros de la localidad.

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