Iván Pérez: «Valerón fue de los que más me enseñó»

El media punta del Somozas aprendió del canario como «hacer jugar a un compañero sin tocar el balón»

Iván Pérez jugó 20 partidos en Primera con el Deportivo
Iván Pérez jugó 20 partidos en Primera con el Deportivo

Ferrol

Iván Pérez Maceira (Santiago, 1985) es el chaval que llegó al Dépor y soñaba con jugar un día en Primera. También el que debutó en Liga en el Bernabéu. Y el que se fue unos meses después con el orgullo de vestir la camiseta blanquiazul, pero la rabia de no haber disfrutado del juego. Y el que acariciaba la pelota en el Lugo de Quique Setién. Y el que ahora juega en el Somozas, su cuarta camiseta diferente en 13 meses. «Aquí me he encontrado un club fantástico, una gente increíble. Está enfocado a ser una familia y lo mejor de eso es que están para lo bueno y para lo malo. Eso hace tirar a todos siempre para adelante. Ese trato, esa forma de pensar y ese fútbol tan diferente nos gusta a todos».

-¿Le costó decidirse?

-No, nada. Tenía ganas de volver a casa y enfocar el fútbol familiar para disfrutar con el equipo. Viví diferentes cosas a nivel profesional y cuando la parte económica se antepone, el comportamiento de unos y otros es muy diferente. En el Somozas tienes que ser ante todo persona y disfrutar.

-Habla como si se hubiese llevado muchas decepciones.

-Como todo futbolista siempre hay decepciones o cosas que no escogería, pero no soy de arrepentirme. Prefiero estar contento de haber estado en los sitios. Todo debe fortalecerte para ser mejor jugador y mejor persona.

-Antes hablaba de cuando se antepone el tema económico.

-Cuando hay mucho dinero por medio, cada uno mira por su destino. El que cobra mucho es egoísta para cobrar más, pero al final el fútbol es un deporte de equipo. Quien no lo vea así, se equivoca. Tú llegas con ilusión a entrenar y te ves un afortunado al trabajar en lo que te gusta, pero si ves que no todo el mundo lo disfruta como tú... Quien solo piense en sí mismo se equivoca.

-En el Somozas genera expectativas por su pasado en Primera.

-Hay que tener expectativas en todo el equipo. Uno solo no gana. Entre todos tenemos que formar una buena base, conjuntarnos para rendir al máximo cada uno. Si no, da igual que seas un grandísimo pelotero. Unidos y a gusto, las metas llegarán.

-¿Cuál es la clave para un media punta? ¿Pensar rápido?

-La creación de espacios para mí y los compañeros, estar colocado en el momento adecuado para crear algo cuando tengas el balón y generar un pase, un tiro, un acercamiento. Eso transforma un ataque. Quique Setién me decía que el media punta no necesita tocar todos los balones, sino ser efectivo cuando lo recibe, sin volverse loco. A los que nos gusta esa posición, la disfrutamos. El trabajo sin balón, el movimiento, la creación de espacios y jugadas para que otro se aproveche, si haces eso, vas bien.

-Parece como si hablase de Valerón, un maestro en todo eso, con el que jugó en el Deportivo.

-Sí. Fue de los que más me enseñó a estar en esa posición. Un media punta con poco esfuerzo puede crear grandes cosas. Él decía que a veces haces jugar al compañero sin tocar el balón. Y ese movimiento de ver al rival plantado, donde está el punto débil, y que surja algo, es lo más importante y difícil para todos. El pase bonito o el gol es la base del fútbol, pero también los movimientos que aprovechan otros.

-En apenas 13 meses jugó en el Compostela, Panegialios, Talavera y Somozas. ¿Qué pasó en Grecia?

-En Grecia viví una experiencia espectacular. Me encontré uno de mis mejores vestuarios y el fútbol se vive allí de otra forma. Y eso que juegan de una manera muy física y agresiva, enfocada a no perder. Mandan el balón lejos, con mucho juego directo. Pero estuvimos tres meses sin cobrar. Allí la vida está difícil por la crisis. Algunos griegos se iban o pedían ayudas a gente de allí para poder comer. Antes de verme así, preferí salir y surgió la oportunidad del Talavera.

-¿Cómo recuerda la liga 2009/10 en el Deportivo?

-Bien. Muchos querrían tener esa oportunidad. Quizá fue donde menos disfruté del fútbol. Fue diferente a lo que yo imaginaba a nivel futbolístico y humano. Quizá con más minutos... No me quejo porque participé hasta más de lo que yo pensaba, pero con otros conceptos podía haber tenido otra expectativa. Aunque en el primer partido de liga debuto en el Bernabéu y juego en todos los grandes estadios. Es muy bonito realizar un sueño, pero hay otras cosas que te hacen madurar como persona.

-¿Le faltó continuidad?

-Todo futbolista la necesita para tener confianza. Pero jugué 20 partidos en Primera, varias veces de titular. No me quejo. Siendo un chaval de la cantera, que fue a probar con el primer equipo porque no le conocían, logré una ficha, jugué como un cambio asiduo. Cumplí un sueño que tenía desde pequeño. Eso me enorgullece, pero a nivel futbolístico es donde menos disfruté porque es un ambiente diferente. Y en Lugo, al contrario, fue el sitio donde mejor lo pasé.

-Le contará a los nietos que jugó en Primera.

-Sí, y en la Ponferradina, el Lugo, el Compos, el Montañeros... De todos los sitios tengo cosas que contar y anécdotas graciosas. Recuerdo en el Dépor cuando Guardado nos trajo chile habanero, lo probamos y durante media hora no sentí ni la lengua ni los labios y sudaba... Se nos caían las lágrimas por aguantar el picor.

-¿Qué espera ahora en el Somozas?

-Espero que logremos la permanencia cuanto antes y que disfrutemos trabajando unos por otros. Solo pido que me respeten las lesiones y ayudar dentro y fuera del campo. Hay que rendir a partir del 21 de agosto, matar desde el primer día.

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