Rostros humanos para espacios sin vida

La imagen de José Luis Mouta Prieto «Cachito» es la protagonista de uno de los muros regenerados

Rostros humanos para espacios sin vida El rostro de José Luis María Prieto «Cachito» es el protagonista de uno de los muros regenerados durante la metamorfosis urbanística que a través del arte está viviendo As Pontes.

As Pontes / la voz

El arte urbano sigue conquistando rincones en As Pontes. En 2017, el Concello ponía en marcha un proyecto artístico que aglutinaba disciplinas como el muralismo, la poesía o el alfombrismo. Y un año después, el arte ha regresado a la calle. Lula de Goce y Miguel Ruiz Sekone han sido los encargados de dar vida, en estas últimas semanas, a dos grandes murales que ocupan ya espacios abandonados de la localidad. El último, famoso por sus obras hiperrealistas, ha dejado su impronta en un muro ubicado en un espacio especialmente céntrico: el cruce de la avenida de la Habana con la de Ortigueira.

Objetos cotidianos y rostros conocidos como el de José Luis Mouta Prieto Cachito. Su foto fue una de las seleccionadas para plasmar una visión del pasado pontés. «Foi sacada en Foz, na praia da Rapadoira. Estou cun irmán e cun compañeiro. Estabamos de excursión coa Igrexa pasando uns días». Cachito guarda con cariño una imagen sacada hace 51 años, un 5 de agosto. Tenía 11 años. «Sempre lle tiven un cariño especial». Ahora, lo que para el pontés siempre ha sido un recuerdo de su infancia se convierte en un símbolo de la regeneración urbana del municipio. Explica que «pedíronme permiso para pintala hai dous meses aproximadamente. É unha das que cedín para a campaña de Daquela As Pontes». Una llamada que, curiosamente, le pilló cerca de donde se sacó una fotografía que, 50 años después, se ha convertido en mural de arte callejero. «Estaba pescando no Vicedo cun amigo e preguntáronme. A verdade é que non dixen nada a ninguén, nin na casa. Quedei sorprendido, foi unha mestura de orgullo e nervios».

Con los primeros trazos, cuenta, «a miña filla maior xa se deu conta de que me estaban pintado a min e chamou a casa inmediatamente». Ella fue la primera, pero no la única, porque a pesar de que han pasado cinco décadas, «a maioría da xente recoñeceume. Os primeiros días bombardeáronme a Whatsapps e moitos me paraban para preguntarme se era eu». Pasados unos días desde que el muro pontés luce el resultado final, reconoce que «xa estou máis tranquilo. A xente reaccionou moi ben. A maioría dinme: Cachito, que juapiño quedaches».

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