Dos presidentes, dos estilos

Manuel Couce DESDE LA ALAMEDA

AS PONTES

21 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Se diga lo que se quiera del bipartidismo, o la secta, hay que echarle la culpa de los bienes alcanzados en este país. Lo contrario no se ajusta a la verdad, pues a lo largo de los años de democracia el PSOE y el PP son las dos grandes fuerzas políticas que han dado estabilidad a nuestro sistema. Ahora bien, cierto que se han cometido errores individuales, y como es natural, rojos y azules desde siempre tienen diferencias para atender los problemas sociales y económicos. Y cuando se aproximan suscitan sospechas de apaño, pero siguen manteniendo la aureola de ser alternativa de poder, porque como alguien señaló muy gráficamente: el pasado no pasa nunca, solo es parte de lo presente.

Viene esto a cuento porque vamos a asistir a otras elecciones a las Diputaciones Provinciales, en las que al parecer volveremos a ver alternancia en el poder, pues dejará la presidencia el popular Diego Calvo, después de cuatro años poniendo por delante la voluntad de servicio ante los numerosos deberes que atender, y lo hizo ejercitando diligentemente su actividad, y llegando a todos. Tomará el relevo Valentín González Formoso, alcalde de As Pontes, un hombre joven, muy dinámico, que en más de una ocasión le enseñó el colmillo al ministro de Industria (de su partido) en defensa de la central térmica, y en su mandato está la construcción de un lago artificial en aquella portentosa reserva natural, lo que le dará una página en la historia.

Estamos pues ante otra transición política que deja atrás muchos tópicos salvadores. Sabemos que el futuro seguirá siendo tenso, a veces crispado, pero la alternancia entre los grandes partidos es lo que desea la mayoría de los ciudadanos, y todo con normalidad (sin soberbia, que es el más estúpido de todos los pecados) debe seguir llevándonos a vivir el estallido de nuevas energías creativas para que la provincia, y esta comarca, relance su vida cotidiana, mutilada tantas veces en proyectos excluyentes. Con estas elecciones a la Diputación quedarán atrás algunos cantos de sirena que nos tienen congelados en el pesimismo. Sea pues bienvenido el nuevo presidente y los suyos; sabemos que los problemas no se pueden abolir con un golpe de dados, pero con otro representante de aquí, como lo fue Diego Calvo, debemos esperar de la solidaridad para que el grande no se siga tragando al pequeño.