El vestido multicolor de Ares: «Este año ha habido muchísima gente ayudando»

A. F. C. ARES / LA VOZ

ARES

Las alfombras florales recrearon los inicios de una tradición que se remonta a 1983

07 jun 2026 . Actualizado a las 19:19 h.

«Esta vila mariñeira, o día de Corpus vólvese alfombra floral», rezaba uno de los tapices multicolor que vistieron las calles de Ares en uno de sus días más grandes. Este año, las alfombras han tenido mucho de homenaje a los iniciadores de lo que se ha convertido en tradición, desde el año 1983. De hecho, el tramo uno de la calle María evocó los orígenes, con el uso de espadaña, como ocurría los primeros años, y la recreación de los trabajos que hay detrás, desde la gente que corta el verde a la que recoge el pampillo, la que pinta las calles o la que esparce el serrín, para acabar con los niños de la primera comunión, que pasaron por la tarde, tras la misa, en una procesión «hermosísima».

«Este año ha habido muchísima gente ayudando [en la confección], se quedó muy buena tarde y muy buena noche», destaca Rita Rey Peinado, vocal de la Asociación de Alfombras Florales de Ares, que agradece el apoyo del Concello y de los locales, por las donaciones de empanadas, bollas, café y bebidas, el avituallamiento de la enorme brigada de tejedoras y tejedores que dieron forma a los tapices. En el tramo del puerto, llamaron la atención las pescantinas y el hórreo; en la sección uno de la calle Real, «el escudo de Ares y las mandalas con motivos religiosos», y en la dos, «un ángel, niños cantando en un coro, niños de primera comunión...», detalló Rey; y en el tramo dos de la calle María, el apartado infantil, con Lilo y Stitch como protagonistas. Casi un kilómetro de arte efímero creado con tuya, hortensias, claveles, pampillo y otras, flores silvestres, serrín, viruta y sal teñidos, conchas o borras de café.

Los más jóvenes portaron los cestos con los materiales y el resto, desde los cuatro años a más de ochenta, fueron vistiendo las calles. En otras localidades, como Cedeira o Mugardos, también extendieron sus alfombras florales.

«Participa todo el mundo, católicos o no, creas en esto o en lo otro, se hace comunidad»

A Rita Rey Peinado le gustan, sobre todo, los preliminares: «Cómo se va preparando todo, las charlas, por la noche, con las mujeres que ayudan a cortar, que van al campo a recoger el pampilllo, cómo disfrutan aunque están cortando y no ven realmente el dibujo. Nos gusta hacerlas partícipes, aunque muchas veces nos dicen que es cosa de los jóvenes, pero no, es cosa de todos». «Es muy bonito ver cómo la gente se implica... y cuando ya lo ves todo acabado [de madrugada], la cantidad de trabajo realizado por toda la gente, tantas horas... ahí dices: ‘Ha valido la pena’».

Esta vocal de la asociación organizadora cita al párroco, «don Antonio, que recorre toda la calle y le encanta ver a la gente, y esta noche [la del sábado al domingo] comentaba que participa gente no solo católica. Y es así, creas en esto o en lo otro, las alfombras sirven para hacer comunidad, y eso es muy bonito».