Santa Catalina, ahora al descubierto

El monasterio de Montefaro acaba de estrenar un pequeño centro de interpretación que permite a los visitantes descubrir la historia del cenobio aresano


ares / la voz

No han vuelto los monjes a Santa Catalina. Pero el cenobio aresano recupera poco a poco la fisonomía de cuando los religiosos habitaban sus salas. Una configuración modificada con el paso de los siglos y fundamentalmente, tras las desamortización, cuando el inmueble se convirtió en cuartel militar. La reforma recién terminada resultará clave en la vuelta al origen, y en la puesta en valor del inmueble que, en adelante, ofrecerá a los visitantes, un espacio de interpretación de la historia del lugar.

Aunque se trata de una actuación pequeña, lo cierto es que las dos administraciones implicadas, Consellería de Cultura y Concello de Ares, destacan su importancia tanto desde el punto de vista arquitectónico como desde el plano turístico y cultural.

Y así, desde la Dirección Xeral de Patrimonio no dudan en calificarla de «actuación prioritaria» dentro del Plan director del monasterio de Montefaro. Anotan que los trabajos acometidos en los últimos meses han permitido «a recuperación dos accesos ao mosteiro e á igrexa, volvendo á configuración orixinal do templo cun cabido previo á nave». Y así, la iglesia vuelve a disponer de su puerta primitiva -ahora convenientemente adaptada- así como la lateral y una ventana en el coro.

Contenidos museísticos

No obstante, lo más llamativo es la intervención desarrollada en la sala del cabildo, reconvertida en «un espazo adecuado para a interpretación do mosteiro e dos bens culturais que acolle». Sin duda, como sostienen, un revulsivo para este monumento. Añaden desde Crecente Asociados, redactores del proyecto, que la actuación permitirá comprender la Iglesia desde su origen gótico, pasando por la reforma barroca, hasta la transformación militar sufrida entre finales del siglo XIX y principios del XX.

Y así, además de paneles explicativos sobre este bien de interés cultural propiedad de Defensa, el pequeño centro presenta en vitrinas o en peana, materiales escultóricos que se recuperan, como el emblemático jabalí de los Andrade que, en su día, habría tenido protagonismo en la propia Iglesia, y que hasta hace unos meses se encontraba en el exterior del inmueble. Finalmente, tal y como detallan, la intervención se completa con una iluminación que recrea la bóveda de crucería original de esta sala.

«Supone un aliciente extra para el visitante, que descubrirá el contexto tanto histórico como patrimonial de ese conjunto, aunque no participe en una visita guiada», subraya Iglesias.

El proyecto, en el que se invirtieron unos 107.000 euros, permitió finalmente, desarrollar trabajos de protección en los bienes artísticos con más valor de este monasterio, que data de finales del siglo XIV: las pinturas murales situadas en los muros que dan al claustro. Asimismo, se aplicó y un tratamiento preventivo antitermitas al retablo barroco.

Nuevos trabajos

Con todo, aún queda camino por recorrer. Y así, aunque el regidor municipal se muestra «encantado» con la colaboración de Patrimonio -previamente había desarrollado los trabajos en la envolvente- ya prepara nuevas intervenciones. De hecho, está a la espera de firmar un convenio de colaboración con la Diputación para arreglar la cubierta e instalaciones de las cocinas, unos trabajos, valorados en alrededor de 131.000 euros, y que resultan fundamentales, dado el bum que está viviendo el monasterio aresano como escenario para la celebración de bodas y eventos.

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