A cien vieiras por hora en A Capela

La planta evisceradora de A Capela, en la que se limpiarán 2.000 kilos al día, es un paso adelante para este producto de la ría de Ferrol

A cien vieiras por hora en A Capela Visitamos la planta evisceradora en el primer día de actividad de la campaña de la vieira. La instalación en la que se limpiarán 2.000 kilos al día es un paso adelante para este producto en la ría de Ferrol.

A Capela

Un estreno esperado que por fin se hizo realidad en la mañana de este martes. La planta evisceradora de vieira de A Capela se puso en marcha después de cuatro años de espera desde que surgió la idea. El primer día fue también el de prueba, pero el producto no se hizo esperar: los 2.000 kilos que salieron el lunes de la ría de Ferrol se limpiaron durante las ocho primeras horas de actividad, entre las siete de la mañana y las tres de la tarde.

Aunque hubo algún contratiempo, normal en una jornada de inauguración, todo salió según lo previsto. «Las sensaciones han sido buenas, creo que vamos a salir bien parados de este proyecto», expresaba Jaime Gabarri (58 años), uno de los socios de Vieiras de Ferrol, el nombre de la empresa propietaria. Además de él, que es portavoz del colectivo en la cofradía ferrolana, son socios Marcos Riobó -responsable de Mariscos Riobó, cuya depuradora está al lado- y Vanesa Yáñez.

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Este martes también fue importante para las empleadas -llegarán a ser dieciocho-, todas mujeres, que vivieron su primer día de trabajo. La evisceración se basa en limpiar la vieira, con el fin de eliminar la toxina y dejarla perfecta para su presentación. Por ello, el agua no para de correr en la planta, que cuenta con numerosos grifos, uno para cada una. Antes, el producto pasa por la zona de depuración, donde está casi veinte horas. El camión que la trae viene precintado y custodiado desde Ferrol por Gardacostas de Galicia, que se encargan de pesarlo antes de salir y al llegar. «Todo está correcto», ratificaban.

Congelada para la venta

La vieira, una vez eviscerada, pasará al túnel de congelación, luego se glaseará, volverá a congelarse y finalmente se envasará. «Decidimos venderla congelada porque es imposible vender tanto producto fresco, esto es más cómodo», explicaba Jaime. Posiblemente el sábado se venderán las primeras vieiras de esta planta. Además de estas zonas, las instalaciones de Formariz cuentan con dos vestuarios, un cuarto de limpieza y otro de residuos, y una sala de máquinas.

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El principal avance es no depender de terceros para sacar adelante este bivalvo, aunque, a partir de la semana que viene, un tercio de la captura se irá para Cambados. El tope se subirá a 3.000 kilos para aprovechar la ingente cantidad de producto disponible en la ría ferrolana y, de esos, 1.000 serán eviscerados en Mariscos Veiro. Precisamente esta planta es la que Gabarri quiere que tomen como referencia sus empleadas. «Espero que este equipo sea tan responsable como el que hay en Cambados. Allí cargan con el compromiso y saben que hay que tirar para delante sea como sea. Ahora mismo aquí hay muy buena voluntad», comentaba este martes.

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El producto, en opinión del responsable, no es «ni mejor ni peor que el existente en el resto de Galicia». «Estoy en contra de decir que tenemos mejor vieira. No es así. En cuanto a carne se refiere, no hay diferencia. Lo nuestro es muy bueno y lo de fuera también», subrayaba. Lo que sí que hay es cantidad -a pesar del incesante furtivismo-, teniendo en cuenta que este martes entraron a las ocho en el agua y a las diez ya se había llegado a los 2.000 kilos. Mientras el ritmo continúe siendo este, la planta de A Capela estará a pleno rendimiento.

«Pensé que era más complicado, pero practicamos un poco y ya nos pusimos»

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No ejercerá de encargada como tal hasta que todo esté al cien por cien en marcha, pero es casi seguro que Marga Navarro (Ares, 38 años) será la responsable de las trabajadoras una vez se quedan sin ayuda externa. Al igual que para las demás de casa, el de este martes fue el primer día en el que evisceró vieira. «Pensé que era más complicado, pero nos practicamos una vez y ya nos pusimos todas al lío», expresaba Marga, cuyas compañeras aseguraba que son «todas muy majas, por ahora no hay problema».

En el pasado había trabajado en una fábrica de elaboración de pulpo congelado en A Coruña y ahora, al ser la mujer de un socio, ha empezado en A Capela. En cuanto al producto que ha empezado a manipular resaltaba que es «de muy buena calidad».

«Lo están haciendo muy bien para ser la primera vez, todo tiene su rodaje»

Dos trabajadoras de la planta evisceradora de Cambados se han desplazado a la de A Capela, con la que hay buena relación, para ejercer de maestras en esta primera campaña. María Martínez (Vilagarcía de Arousa, 39 años), lleva doce años de experiencia allí, en Mariscos Veiro, eviscerando todas por primera vez y ahora muestra sus dotes a las aprendices.

«Lo están haciendo muy bien para ser la primera vez que lo hacen. Van estupendamente, está claro que todo tiene su rodaje y ninguna nació aprendida de este oficio», comentaba. Sobre el producto, como conocedora del mismo, subrayaba que es «muy bueno, de muy buena calidad». «Vayan a comprarlo», bromeaba. Después de este favor para poner a andar la planta, regresará a Cambados.

 

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