Cada reina capturada es un nido menos: así se combate la expansión de la velutina
FERROL
La Casa do Mel reclama a la administración un mapa público de antiguos nidos para frenar la expansión de la plaga.
31 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Este verano está siendo especialmente complicado en la lucha contra la velutina. La especie invasora se ha multiplicado en las zonas costeras y mantiene bajo presión a las colmenas en plena época de producción de miel. Mientras los apicultores intentan proteger a las abejas, también crece la preocupación por los riesgos que supone la presencia de nidos cerca de viviendas, caminos y zonas de monte. Manuel Ferreira Rodríguez, presidente de la Casa do Mel, explica cómo se combate una plaga que sigue sin dar tregua.
—¿Por qué son una amenaza para las abejas?
—Las velutinas son peligrosas de formas diferentes según la época del año. Cuando están criando se colocan delante de las colmenas para capturar abejas y alimentar a sus larvas. Más adelante, cuando ya han nacido las reinas, buscan grasa e hidratos de carbono para hibernar e intentan entrar en las colmenas para acceder a la miel. Las abejas quedan encerradas porque tienen velutinas esperando fuera y no pueden salir a alimentarse. Además, la presencia de la especie varía según el clima: en la costa llevan activas desde mayo porque hay mejores temperaturas y florecen más flores. Mientras que en las zonas de montaña todavía son poco numerosas.
—¿Y qué riesgos supone para las personas una picadura de velutina?
—El veneno de una abeja y el de una velutina son distintos. Hay personas alérgicas a uno, a otro, a ambos o a ninguno. La principal diferencia es que la abeja deja el aguijón y muere tras picar, mientras que la avispa puede hacerlo varias veces seguidas.
Además, el aguijón de una velutina es aproximadamente el doble de grande que el de una abeja. En cualquier caso, la reacción depende mucho de cada persona. Lo que sí hay que tener claro es que son muy agresivas cuando alguien se acerca a su nido.
—¿Cómo se están combatiendo?
—Lo más eficaz es el trampeo de reinas cuando salen de la hibernación. Son ellas las que crean los nidos y ponen los huevos. Cada reina capturada es un nido menos.
Una vez aparecen las obreras, las reinas ya no salen del nido, por lo que capturarlas ya no sirve para eliminarlo. En ese momento hay que localizar y destruir los nidos.
—¿Qué haría falta para reducir de verdad el número de nidos?
—Es fundamental tener geolocalizados los nidos de años anteriores y que quienes realizan el trampeo puedan acceder a esa información. Las reinas suelen hibernar en un radio de unos 600 metros alrededor del nido del que proceden.
Con esos datos sería mucho más fácil capturarlas antes de que formen nuevos nidos. Necesitamos que la Administración se implique más y comparta esa información.