Pistoletazo de salida a la PAU más vigilada en Ferrol: «Nada de móviles ni relojes, orejas despejadas... ¡Y nervios fuera!»
FERROL
Cinco centros del campus de Esteiro acogen las pruebas de acceso a la universidad, que este año extreman el control para evitar el fraude
02 jun 2026 . Actualizado a las 17:30 h.A las nueve de la mañana de este martes, en las aulas del campus de Ferrol ya se podía palpar mucho nerviosismo y tensión en el ambiente. Una hora antes del inicio del primer examen de la PAU, tocaba sesión informativa. Y los profesores encargados de explicar a los estudiantes las normas de la temida selectividad alzaban la voz para dejar claro que este año se extremará la vigilancia, todavía más si cabe, para evitar el fraude. «Nada de móviles, ni dispositivos electrónicos, ni relojes. Orejas siempre despejadas... ¡Y nervios fuera!», se escuchaba desde los pasillos.
En esta ocasión, como novedad, los profesores que vigilan los exámenes pueden inspeccionar en cualquier momento objetos personales de los estudiantes como gafas (por riesgo de cámaras o patillas con conectividad), bolígrafos (para descartar «bolígrafos espía» o con pantallas) o calculadoras (para comprobar que no sean gráficas o programables). «Y además desde la CIUG nos han proporcionado un detector de frecuencia que se irá pasando por las aulas para rastrear si hay actividad de Bluetooth o Wi-Fi», explica Jesús Cardenal, presidente de la comisión delegada 13, que tiene su sede en la Escola Politécnica de Enxeñería de Ferrol, mientras la comisión 14 tiene su cuartel general en Humanidades. Además de estos dos centros, los exámenes se llevan a cabo también en Diseño Industrial, Enfermería y Ciencias do Traballo. Y este año la matrícula supera los 800 estudiantes (832 para ser más exactos, según los datos de la UDC), lo que supone un ligero incremento con respecto al año pasado, cuando se inscribieron 795.
«Hay bastante control, ni siquiera te dejan entrar con un reloj de agujas, algo que me preocupa porque el que hay en el aula no se ve muy bien y a mí me gusta ir controlando el tiempo que me queda», comentaba Noa, del IES Concepción Arenal, poco antes de entrar en el primer examen de la mañana, el de Lengua Castellana y Literatura, donde los estudiantes tuvieron que hacer un comentario de texto sobre un artículo de opinión en el que se relacionaba la sensación de vacío y el sentimiento de espiritualidad con el último álbum de Rosalía, o demostrar sus conocimientos sobre la Generación del 98, entre otras cuestiones.
Mariña, del IES Carballo Calero, confesaba que estaba muy nerviosa y apenas había podido dormir, mientras que Hugo, Manuel y Diego, del Tirso de Molina, se mostraban mucho más relajados. «En nuestro colegio los exámenes de las evaluaciones los hacen igual que en la PAU, concentrados tres días, así que ya estamos acostumbrados a este tipo de prueba», explicaba Hugo, que está decidido a matricularse en Ingeniería Eléctrica, mientras que Manuel quiere hacer Gestión Hostelera, y Diego se decanta por Economía. «En ninguna de estas tres carreras piden mucha nota de corte, así que vamos tranquilos», apostillaba Manuel.
Al filo de la una y media, Inés Carrera Fernández, de IES Concepción Arenal se mostraba también muy tranquila. «Las preguntas de sintaxis y gramática de Lengua Castellana y Literatura nos parecieron bastante más difíciles que las del año pasado, pero de Filosofía salimos todos bastante contentos. En la cuestión competencial cayó Kant en las IAS; en el comentario de texto me decanté por Simone de Beauvoir en vez de por Aristóteles, y en el tema a desarrollar elegí Platón porque era uno de los filósofos que mejor llevaba», explicaba satisfecha tras las dos pruebas de la mañana. Quiere hacer Historia del Arte en Santiago y cree que lo conseguirá. «La nota de corte está en un 7, así que lo veo factible» apostillaba confiada esta alumna, que tras las pruebas planea disfrutar de la experiencia del Interrail por Europa.
Leer bien los enunciados
Mientras los estudiantes se estrujaban los sesos para dar lo mejor de sí mismos en las aulas, a las puertas de la EPEF algunos profesores aguardaban pacientes a que saliesen. «Les han metido tanto miedo que me han dejado a mí los teléfonos para que se los custodie, alguno no sabía ni cómo apagarlo porque siempre lo tienen encendido», bromeaba uno de los docentes cargado con una bolsa de tela repleta de móviles y auriculares. Y al preguntarle por los principales consejos para enfrentarse a la PAU, no lo dudaba: «Yo siempre les digo que lean con mucha calma los enunciados, para tener bien claro qué es lo que se les pregunta antes de ponerse a escribir. Que vayan tranquilos, porque es un examen bastante asequible y en cuanto haces el primero los nervios desaparecen. Y si algún examen les sale mal, que no se preocupen ni le den más vueltas: que cierren ese capítulo y pasen al siguiente».
Los nervios de la primera jornada ya han quedado atrás, pero a los estudiantes aún les queda el sprint final. Las pruebas continúan este miércoles y jueves en Esteiro. Y el día 11, con la publicación de las calificaciones, por fin sabrán si han obtenido la nota necesaria para entrar en la carrera de sus sueños.