La historia del icono con discoteca de Xuvia, que puso a bailar a toda la ría de Ferrol
10 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.¿Con qué soñaba Adolfo Suárez mientras soportaba desde su escaño a Tejero en aquel 23 de febrero de 1981? Seguramente entre sus deseos figuraba una buena comilona en Casa Paco, icono gastronómico de Xuvia (Neda, zona del Portazgo) que apasionó al primer presidente de la democracia española. Según relata la nieta del fundador Paco Fernández, Mary Fernández, «por Casa Paco pasaron personas muy conocidas del panorama político español como el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez; Manuel Fraga y familias muy conocidas de la comarca, todos los días de la semana el comedor se llenaba con trabajadores de las compañías americanas que venían a Bazán y Astano».
El cronista Fernando Masafret trae este domingo su historia, que se inicia como Café Bar Hispano Argentino a cargo de Manuel Casal. Ya en 1928 presentaba el siguiente menú: entremeses variados, merluza frita, paella valenciana, ternera al horno, pollo asado, callos, empanadillas y postres, «sin olvidarse de que es la única casa que hace las bollas de Neda». Se lo traspasaría a Paco Fernández a partir de 1947, que primero mantuvo el nombre original y en 1967 lo rebautizó como Casa Paco. Las ampliaciones continuaron sobre 1974, con incorporación de una discoteca. Al negocio se sumaron Paco hijo y su mujer Carmen.
Aquí recuerda Mary Fernández que «Nochevieja era fuera de serie, durante semanas no paraba de sonar el teléfono para reservar mesas para cenar y la discoteca; y en Xuvia era el comentario general de quién había acudido a la cena, qué menú había sido y los modelitos que se llevaban». Incluso unos clientes que vivían en Madrid se llevaban en avión los famosos «txangurros» de Casa Paco.
En 1985 se reformó por última vez la discoteca, en 1992 murió Carmen (la madre de Mary Fernández), y en 2009 cerró el local con la jubilación de Paco hijo (que por cierto fue campeón de España en motonáutica). El local se encuentra ahora a la venta. El escritor Vicente Araguas recuerda además que «los domingos a primera hora la muchachada hacía guateques y la noche era para la gente mayor, aquí los políticos de paso por Ferrol cenaban atraídos por su carisma como Adolfo Suárez». Y concluye Araguas que «hoy tan acreditado establecimiento duerme el sueño de los justos esperando la mano de nieve que sepa despertarlo».