Velas, rosquillas y promesas en el novenario de Chamorro

FERROL

I. VALERIO

Santuario de Nosa Señora do Nordés

15 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La romería de Chamorro no termina cuando se apagan las últimas meriendas del Lunes de Pascua. La tradición, una de las más arraigadas de Ferrolterra, se prolonga durante las nueve semanas siguientes con el novenario en honor a la Virgen del Nordés, una cita que mantiene viva la devoción y el ir y venir de romeros hasta comienzos de junio. Como explica Silvia, una de las personas que atiende el puesto de velas y exvotos en la ermita, «Chamorro siempre es un lunes, y el primer domingo después empiezan las novenas: son nueve domingos». Las primeras cuatro o cinco suelen reunir a una gran afluencia de fieles, especialmente por la tarde, cuando la pequeña capilla vuelve a llenarse de promesas, velas encendidas y ofrendas. Lejos de ser un simple epílogo de la romería, el novenario se ha convertido en una segunda gran etapa de la celebración. Muchos devotos repiten la subida semana tras semana para agradecer favores, pedir salud o dejar exvotos con forma de cuerpo, corazón o extremidades. También continúan las ofrendas de velas, desde las más sencillas hasta los cirios largos que, por creencia popular, suelen asociarse a peticiones relacionadas con enfermedades. Así, Chamorro confirma que su tradición no cabe en un solo día. La romería grande abre el calendario, pero son las nueve novenas las que consolidan una costumbre que sigue reuniendo a generaciones enteras alrededor de la Virgen.