La vida en una escuela centenaria con solo siete alumnos: «Conduzo unha hora ao día para traer á miña filla a este colexio, pero compensa»
FERROL
La unitaria de Sedes, en Narón, cuenta con una ratio muy poco habitual y en una clase conviven niños de entre tres y cinco años. Tiene capacidad para 14 alumnos y necesita un mínimo de cinco para permanecer abierta
04 feb 2026 . Actualizado a las 09:56 h.En este colegio centenario no hay timbre, asignaturas, ni separación por cursos. Lo primero que llama la atención al llegar a la escuela unitaria de Sedes, en Narón, es su aspecto. Por fuera, parece una casa unifamiliar de dos plantas. Y cruzar la puerta es casi como entrar en casa de una familia, compuesta por los padres, una tutora y únicamente siete escolares.
«Ao ser poucos podémonos adaptar ao ritmo dos nenos», explica Berta López, tutora de esta escuela y directora del CRA de Narón, que incluye otros dos centros además del de Sedes.
El alumnado de este colegio tiene entre tres y cinco años y todos conviven en una misma clase. Es lo que Berta llama un «aula mixta», algo que, asegura, ofrece múltiples beneficio: «Os maiores son referentes e os pequenos queren chegar a onde están eles. Iso é un incentivo para máis cativos e reforza a autoestima dos máis grandes», explica Berta.
Aquí los días empiezan a las 9.00 y terminan a las 14.00 horas, aunque «van entrando segundo van chegando». La jornada arranca en un lugar clave de la escuela: «a asamblea». Se trata de un espacio en el centro del aula en el que, sentados en círculo, todos se reúnen y toman las decisiones importantes: «Comezamos pasando lista e falamos de cousas que queremos contar ao resto», explica Berta.
A partir de ahí, cada jornada es distinta. Hay días en los que reciben clase de una «especialidade», impartida por las profesoras de psicomotricidad, música, inglés o la optativa de religión. Sino, realizan la «distribución por recantos, que sempre teñen algo pedagóxico». Trabajan disciplinas como la lingüística, las matemáticas o incluso la filosofía, y dependiendo del día van variando la actividad.
Una «atención personalizada» y un clima de confianza que para las familias es «un lujo». «Escollín esta unitaria porque buscaba un colexio rural, con pouquiños nenos, onde tivesen contacto coa natureza e co rural», asegura Antía, una madre que lleva a diario a su hija al centro desde Cerdido, donde reside esta familia: «É media hora de coche de ida e outra media de volta, pero compensa», defiende Antía.
Antía, madre de una de las alumnas: «Escollín esta unitaria porque buscaba un colexio rural, con pouquiños nenos, onde tivesen contacto coa natureza e co rural»
Algo parecido les sucede a Alex y Laura, cuyo hijo de tres años también comenzó este curso en la escuela de Sedes. «No quiere parar de venir», dice Alex. «Le encanta el aire libre y el movimiento, así que este centro es perfecto», añade Laura.
En el límite del cierre
Esta escuela tiene capacidad para acoger hasta 14 alumnos, pero necesita un mínimo de cinco para subsistir. No es la primera vez que están en ese límite e incluso el colegio llegó a cerrar sus puertas por falta de niños. La reapertura fue algo excepcional: «Unha vez que pechan o centro é moi difícil volver a abrilo», explica Berta.
Por eso, esta maestra insiste en agradecer la labor de las familias que, «co seu esforzo» son las que hacen que la escuela siga viva. Ahora la situación es esperanzadora: «Para o ano quedan seis nenos, así que temos un curso máis garantido», dice. De cara al futuro, saben que «hai familias interesadas», pero son conscientes de que no pueden bajar la guardia: «Vivimos coa tensión de se dentro de uns anos estaremos abertos», lamenta Berta.
Por eso, anima a todas las familias a asistir a las jornadas de puertas abiertas, que se celebrarán el 25 de febrero y el 10 de marzo.