Furor por vivir en la ría de Ferrol: «Hay listas de espera, aunque los pisos son un 30 % más caros que hace un año»
FERROL
El cambio climático provoca un aluvión de compradores, «incluso falta oferta para atender semejante demanda»
05 oct 2024 . Actualizado a las 13:49 h.Como en el Caribe, pero a temperaturas más agradables y con atardeceres de mariscadas. Así se vive en los veranos gallegos. Y con el cambio climático esto ha provocado una revolución en el mercado inmobiliario. El sector en la ría de Ferrol lo corrobora, e incluso llama la atención sobre el fenómeno de las listas de espera. «En este verano hemos tenido muchísimas ventas sobre todo en Ares y Cedeira, pero también en otros municipios de la costa, comprobamos que además hay una escasez de la oferta de inmuebles y que incluso hay cinco o seis personas interesadas por un mismo piso cada vez que sale una promoción», asegura Laura García, responsable de Cisbar en la provincia de A Coruña.
Cisbar, como comercializadora de activos de fondos de inversión, testifica este furor por la compra de una vivienda en Ferrolterra, Eume y Ortegal. «Pero cada vez queda menos y esto provoca una subida de los precios, y aún así se sigue vendiendo, los pisos en un año son un 30 % más caros pero están generando listas de espera». Como un mismo piso puede atraer a seis interesados, se genera un movimiento de contraofertas.
Así ocurrió en el edificio de la plaza de España en Ferrol, diseñado por Rodolfo Ucha Donate. Primero lo sacó a la venta Medusa Properties desde A Coruña. Después, salieron al mercado los pisos de forma individual a través de Te Buscamos Casa (también coruñesa). Aquí volaron, «con gente llegada desde fuera de Galicia, fue todo un éxito, con la fachada reformada y pisos muy grandes», indican desde la última inmobiliaria. Incluso en el día de ayer aún se podía ver una grúa transportando útiles por la ventana a una de estas viviendas, para su reforma o equipación interior.
Resto de España, «inasumible»
A pesar del desajuste entre oferta y demanda, a pesar de que cada vez hay menos pisos, la ría sigue siendo una golosina para aquellos que buscan aquí una segunda vivienda. Y cada vez más, debido al cambio climático. Lo reconocen desde Cisbar: «Impacta el tema del cambio climático, en otras zonas de España ya no se aguanta en verano y aquí lo llevamos bien, por eso mucha gente ya no quiere el Mediterráneo y se viene para aquí». Además, importan los precios. Por mucho que en la ría suban un 30 % desde 2023 aunque en Ares incluso en algunos casos se han triplicado en los últimos años, aquí siguen siendo mucho más baratos que en el Mediterráneo. «Viene más gente de fuera a comprar en Galicia porque en el resto de España es inasumible adquirir una de estas segundas viviendas o pisos de verano», indica Laura García.
En esta época estival han llegado a Ferrolterra para comprar «muchos catalanes en busca de ese destino más asequible, no es el perfil de comprador que había antes porque nos llegaban más madrileños». Así, aunque los precios suban no alcanzan los umbrales de otras zonas: «En Valencia si quieres comprarte un piso para veranear los más baratos no bajan de 200.000 euros, pero aquí te los encuentras fácilmente por 100.000», apuntan desde Cisbar.
De todos modos, las subidas lógicamente repercuten en los ferrolterranos que quieren hacerse con una vivienda y en los alquileres «que también suben, y ya es muy difícil encontrar uno por 600 euros en Ferrol o en Narón».
Adiós a los de 60.000
Aquel fenómeno de pisos en la costa comarcal a 60.000 euros «ha desaparecido, este año no tenemos, los mínimos rozan los 100.000». Y al cambio climático se añade otro factor de atracción: la mejora de las comunicaciones. De ahí la gran demanda desde la Galicia interior y del resto de España.
El caso de Ares, «donde ahora es difícil encontrar vivienda por menos de 140.000 euros»
Según indican desde Cisbar, «el cliente extranjero busca más en esta zona un perfil de gran casa aislada, los pisos son más demandados por la gente de Galicia y resto de España; nuestros productos venían sobre todo de grandes edificios pero ahora lo que queda es vivienda suelta». Porque los grandes bloques que quedaron abandonados por la crisis financiera ya se están recuperando, y en algunos casos vendiendo. Se pone como ejemplo «la promoción en Ares de la avenida Federico García Expósito, hay lista de espera de gente preguntando cuándo saldrán más pisos en Ares, muchas personas pendientes de nuevas promociones». Y esto acelera aún más los precios en esta localidad, «si hace años hallabas una vivienda en Ares por 50.000 euros ahora están a 140.000».
Esqueletos de Valdoviño
Solo Cedeira en el último año, pasó de tener 100 pisos a la venta según los fondos de Cisbar a quedarle solo diez. Otras localidades como Valdoviño prácticamente no tienen pisos para vender. Pero ya hubo algún interesado en comprar el edificio abandonado cerca de la Porta do Sol, un esqueleto que quedó de la crisis. Esos inmuebles vacíos despiertan ahora el apetito de los promotores: «Empezar a construir de cero es muy costo, además falta mano de obra cualificada porque todos los profesionales de este sector ya están trabajando; así que se empiezan a comprar los esqueletos para reformar».
Un ejemplo para este último caso puede ser la venta del macroedificio de lujo en A Cabana (Ferrol), después de años de abandono.