Ares, la gran fantasía multicolor con 32 toneladas de verde y flores para sus alfombras: «Mi bisabuela ya las recordaba de niña»
FERROL
Desde la Asociación Alfombras Florales celebran que «logramos el deseado relevo generacional», y venden bolsos a cinco euros para respaldar esta tradición centenaria
01 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.Sueños perfumados en amarillo desde Ares, donde las mujeres de la Asociación Alfombras Florales llevan más de un mes de recolección. A través de los campos de la zona, buscaron flores de campillo y hortensia para elaborar estas Alfombras de Ares. Como indica Teresa Muíños, al frente de la entidad, «se trata de una tradición más que centenaria ya que mi bisabuela la recordaba de niña». Trabajan 150 personas, con una media de 30 personas por cada uno de los cinco tramos, «celebrando el éxito de que tengamos relevo generacional».
El año pasado se conmemoraba el 40 aniversario de la oficialidad de las Alfombras de Ares a través de esta asociación. Y cada vez son más las alfombreras, también con algún alfombrero: «Lo que queríamos era que llegase gente joven, y aquí hay muchos niños que son la savia de todo esto; es la garantía de que esta tradición se mantenga».
Para alfombrar todo el centro de la villa se emplean 32 toneladas de verde y de flores: «Es una auténtica barbaridad». Y aunque el trabajo más duro sea el del último mes, «todo el año preparamos las alfombras, para la tradición más arraigada del pueblo, donde todos nos unimos por un bien común».
Hortensias del campo, conchas de la playa, sal teñida, serrín y mucho arroz
Tierra de mosaicos multicolores, Ares prepara estas alfombras a través de todo lo que encuentran sus vecinas y vecinos en la naturaleza. «El verde se pica y desmenuza durante un mes, por el campo cogemos las semillas y vigilamos que no se estropeen, los últimos días los dedicamos al pintado en el suelo, a los campos vamos a por campillo y hortensia», explica Teresa Muíños.
A mayores, las alfombreras recogen en las playas las conchas. Y añaden a las composiciones serrín, sal y arroz («todo teñido»). Reconocen que «este año no se ha florecido tanto por el mal tiempo». Por eso han tenido que comprar flores, y han recaudado dinero a través de la venta de unos bolsos o coloridos tote bags que aún pueden adquirirse a cinco euros cada uno.