Manolete, un buey de Mugardos: entre los más pesados, de 1.800 kilos, y el más cariñoso

ana f. cuba MUGARDOS / LA VOZ

FERROL

JOSE PARDO

La granja O Coto, donde se ha criado, vende este ejemplar de raza Brown Swiss

02 oct 2023 . Actualizado a las 10:55 h.

A Manolete, un buey de siete años que nació y creció en la granja O Coto, en Mugardos, su propietario, Domingo Souto, que cría bueyes «por afición», le llama Perico. A este ejemplar de raza parda alpina (Brown Swiss) le importa poco cómo se dirijan a él, pero sabe bien quién le da de comer. «Los primeros años, hasta los cinco, se alimentan solo de pasto, y están en el prado por parejas, con cuerdas de 15 o 20 metros atadas a una estaca que se va moviendo de sitio. Si los dejas sueltos destrozan el campo y después no pastan», explica Domingo Souto júnior, agricultor, que vive con sus padres, titulares de la explotación ganadera de leche.

A partir de los cinco años, los bueyes continúan en el pastizal pero ya quedan sueltos. El compañero de Manolete enfermó y tuvo que ser sacrificado, y ahora, para que no se sienta solo, le permiten estar cerca de una vaca, con la que comparte el agua y de la que solo le separa un cable de pastor eléctrico. «Se hacen compañía. Está castrado (como todos), pero no les dejamos juntarse, aunque van tan acostumbrados el uno al otro que no se pelarían», apunta Domingo.

Su padre es quien se acerca a Manolete cada mañana con la carretilla a rebosar de silo de maíz, de producción doméstica, y ocho kilos de pienso (una mezcla de cereales que compran en la Cooperativa Campo Capela), y a nadie mira con tanta ternura como a este granjero ya jubilado. «Es muy bueno, puedes hacerle lo que quieras, hasta tiene cuidado de no lastimar a la gente con los cuernos. Después de tantos años, nos da pena deshacernos de él», reconoce Domingo.

Pero su destino pasa, irremediablemente, por el matadero. La carne de este tipo de animales es muy cotizada en restaurantes especializados. ¿Qué diferencia a Manolete de la otra decena de bueyes de O Coto? Sus dimensiones y su carácter. «Tiene más de 1,90 metros de altura a la cruz y es muy gordo. Para asegurarnos de cuánto pesa lo llevamos a la chatarrería del polígono Vilar do Colo antes del verano, y daba 1.750 kilos. Hoy son más de 1.800, que en canal, que es como se paga, serían algo más de mil», explica.

«Cuando lo vieron en el camión, no se lo podían creer», ríe. «La carne es muy buena porque toda la alimentación es natural, sin aditivos para que genere grasa amarilla», remarca. La raza parda suiza, mejorada en Estados Unidos, se distingue por la calidad de la leche. La madre de Manolete es de las más longevas y ya le queda poco en el establo. Y el buey «más cariñoso» de O Coto se irá con el mejor postor. «No vale menos de doce mil euros —sostiene Domingo—, la carne necesita 90 días de cámara para el consumo, estaría lista para Navidad».