Sustraían bolsos en habitaciones del hospital de Ferrol y usaban las llaves para colarse en las casas

Bea Abelairas
Bea abelairas FERROL / LA VOZ

FERROL

Imagen de archivo del CHUF, donde se cometieron las sustracciones de los bolsos
Imagen de archivo del CHUF, donde se cometieron las sustracciones de los bolsos JOSE PARDO

Una pareja ha sido juzgada por los hechos; la mujer pidió perdón a las afectadas, dos de ellas mayores, pero el acusado afirma que solo vendió las joyas

24 ene 2023 . Actualizado a las 18:33 h.

El Juzgado Penal de Ferrol comenzó la semana con un juicio a una pareja a la que se acusa de colarse por Urgencias en las habitaciones del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol para robar los bolsos de enfermas que se encontraban lo suficientemente ausentes como para no darse cuenta. Ella reconoció los hechos al inicio de la vista y pidió perdón a las tres víctimas, dos de ellas mujeres mayores. Él niega todas las acusaciones, aunque durante el juicio se pudieron ver dos vídeos de la entrada al centro hospitalario en los que se reconoce perfectamente a la mujer, G.R.L., y se puede ver a un hombre de similar porte del otro acusado, J. L.F., que, en cualquier caso, reconoció que vendió parte de las joyas robadas tanto en los bolsos como en las viviendas.

Todo comenzó en noviembre del 2018, cuando la mujer se coló en la habitación de una paciente de Doniños que se recuperaba de un ictus: se llevó el bolso con la cartera, joyas, el cheque de su salario mensual y las llaves de su casa, cuya dirección localizaron por la documentación. «No los vi y no recuerdo nada», aseguró la mujer, que ya nunca regresó a esa vivienda. Apenas unas horas después fue el yerno de esta enferma el que se topaba con la pareja en la propiedad: «Les pregunté qué hacían allí y me dijeron que fotos —relató en la vista—. Poco después ya vi que habían forzado una ventana y entrado a robar en la casa».

Fue precisamente este encuentro el que permitió identificar a los autores, porque otro vecino informó del nombre de la presunta ladrona. «Nos dijeron quién podía ser la persona que entró en al casa y la encontramos en el Facebook, primero a ella y después, entre sus amigos, a él», detalló Manuela B., la hija de la víctima del robo, que también declaró en el juicio.

«Nos dijeron quién podía ser la persona que entró en la casa y los encontramos en el Facebook»

Entre el 11 y el 12 de noviembre de 2018 la mujer robó otros dos bolsos en habitaciones del hospital. Uno de ellos a la hija de una mujer ingresada y otro a una persona mayor que reside en la Carretera da Castilla. «Como se llevaron las llaves y en el bolso iba la documentación con la dirección me fui a quedar al piso mientras mi suegra seguía en el hospital, por si entraba alguien, pero cuando llegué ya me di cuenta de que faltaba la televisión y otras cosas», precisó el yerno de esta mujer en una vista en la que declararon los numerosos policías que investigaron el caso y que recuperaron algunos objetos robados, la televisión y joyas, entre otros. Algunos los devolvió la propia acusada tras ser interrogada por los agentes.

El sufrimiento de las otras víctimas: la madre de la acusada

En el juicio celebrado este lunes dos de las víctimas de los robos declararon sentadas por su fragilidad. En el exterior de la sala permanecía, también sentada, casi inmóvil y con la mirada fija en el suelo, otra gran damnificada del robo: la madre de la acusada. Acompañó a su hija, que nunca había delinquido, pero que estaba muy enganchada a las drogas cuando se lazó a ello. De hecho, su abogado, David Freire, solicitó una rebaja en la pena no solo por la adicción, sino por las secuelas que le ha dejado: «Tiene afectación en las facultades cognitivas y está en una unidad de tratamiento de Asfedro», detalló en sus conclusiones. La fiscala que lleva el caso pide una pena de tres años por cada robo en las viviendas, además de la condena por el hurto reiterado de los bolsos.

La defensa de la mujer espera que el caso se salde con una pena de dos años y una multa. De hecho, estaban dispuestos a llegar a una conformidad, pero el otro acusado se negó, porque se ampara en que no se le reconoce en las imágenes y afirma que solo vendió las joyas que le entregó su compañera de aventuras. Por esta razón, la abogada pide su absolución. También es un gran consumidor de drogas: «Cuando sucedió eso tomaba cocaína, heroína y pastillas», confesó en la vista. Gasolina para delinquir. A la madre de la acusada se le ensombreció aún más la cara cuando este hombre apareció por el juzgado y su hija, instantes antes de la vista, se acercó de nuevo a él para charlar.