El comercio local de Ferrolterra resiste a pesar de los escollos

ANA F. CUBA NARÓN / LA VOZ

FERROL

Zona comercial en el casco antiguo de Pontedeume
Zona comercial en el casco antiguo de Pontedeume JOSE PARDO

Los pequeños locales aprendieron a convivir con las grandes superficies y ahora encuentran un aliado en internet, pero el sector acusa las bajas

18 nov 2022 . Actualizado a las 10:37 h.

Unos abren, otros cierran. El surgimiento de nuevos negocios convive con verjas bajadas y escaparates vacíos. El sector minorista resiste en un entorno cambiante, resignado a navegar a contracorriente desde hace años. Aprendió a convivir con las grandes superficies, cuya irrupción ha pagado con muchas bajas, y ahora encuentra un aliado en internet, donde hasta hace poco veía un competidor imbatible, de la mano de las redes sociales. Las crisis se suceden y las pequeñas tiendas, que ofrecen productos de calidad y atención personalizada, se resienten por el alza generalizada de los precios. Son parte de la fisionomía de los entornos urbanos, aunque hay quien no las ve hasta que desaparecen.

Donde unos auguran un horizonte turbio, otros atisban futuro. Susana Oreona, secretaria de la Asociación de Comerciantes de Narón, sostiene que el sector encara la recta final del año con ilusión: «Serán las primeras Navidades libres, sin ninguna restricción. No sabemos cómo afectará la subida de los precios, si a lo mejor no se venderá tanto como otros años, pero nosotros haremos un esfuerzo». Reconoce «que hay mucha incertidumbre por los precios, la guerra, los problemas políticos... esto también lo acusa el pequeño comercio porque la gente tiene miedo a gastar».

Un pequeño negocio de Xuvia, una de las zonas comerciales de Narón
Un pequeño negocio de Xuvia, una de las zonas comerciales de Narón JOSE PARDO

Pero esta licenciada en Farmacia y máster en Dietética y Dietoterapia, responsable del centro de nutrición y salud Bioreona de Narón, confía en la repercusión de las iniciativas de apoyo al sector del Concello —«prepara una campaña para todo el comercio de Narón, para dinamizarlo»— o la Xunta —«el Bono Activa Comercio ha animado las compras»—. Defiende el papel de los pequeños negocios «en la socialización». «Imagínate dar un paseo por Narón sin ningún establecimiento abierto... ver las tiendas da sensación de vida. Sin comercio tenemos barrios dormitorio, una sociedad más individualista, mayor aislamiento social...», razona.

«La unión hace la fuerza»

En cuanto al comercio en línea, Oreona tiene claro que «ha venido para quedarse», y en lugar de considerarlo un rival, cree que hay que unirse y sacarle rendimiento. «Cara al futuro no nos quedará otra que unirnos. Hasta ahora, cada establecimiento tiene su página web, pero la unión hace la fuerza y de uno en uno no puedes competir con las grandes plataformas —argumenta—. El pequeño comercio se distingue por ofrecer producto de calidad y atención personal, intentamos mantener los márgenes, pero el incremento de los costes [de la mercancía o la electricidad, o el efecto de las bajas del personal derivadas del covid...] te obliga a tener un precio más elevado del que puedes encontrar en internet, que a veces está por debajo de lo que te cuesta a ti el artículo».

La secretaria del colectivo de comerciantes de Narón entiende el comercio electrónico no como un enemigo sino como un posible aliado: «Es un medio más, pones tus productos al alcance de todos, y nosotros mandamos muchos pedidos a Cantabria, el País Vasco, Madrid... Ha venido para quedarse y hay que aprovechar las ayudas a la digitalización [de Xunta o Diputación]. Entiendo que algunas personas a las que está cogiendo en los últimos años de su vida laboral no se animen».

ComCariño, con optimismo

Carmen Villar, presidenta de ComCariño, coincide en ver como una oportunidad las compras en línea. Desde la floristería O Xardín, que regenta con su marido desde hace 27 años, realiza envíos a Madrid y otras comunidades, y la página web le sirve incluso para vender entre sus vecinos: «Mucha gente de Cariño ve lo que tengo y me manda una captura de pantalla por wasap para reservar lo que quiere. Hay que estar actualizada, la gente del pueblo es la que me da la vida, pero las ventas que haces fuera también te vienen bien». Estudió Magisterio y se hizo comerciante «por amor». O Xardín es floristería, tienda de decoración y regalo (al principio también vendían plantas o semillas, y durante años tuvieron prensa).

Carmen Villar y su marido, Eduardo Díaz, en su tienda, la floristería O Xardín, en Cariño, donde trabajan mano a mano
Carmen Villar y su marido, Eduardo Díaz, en su tienda, la floristería O Xardín, en Cariño, donde trabajan mano a mano

A Carmen, de origen ferrolano, no le ha quedado más remedio que repercutir parte de la subida de la flor fresca en los centros de la campaña del Día de Difuntos. «Subió la luz y se ha encarecido todo, hasta las bolsas», constata. Aun así, es optimista. «Comenzamos con un local alquilado y cuatro cactus en cuatro macetas, y hay gente que entró el primer día y sigue viniendo. Estoy muy a gusto en Cariño, no me quejo. Eso sí, mi marido y yo trabajamos mucho, si nos llaman un domingo de la funeraria vamos... a ver cómo va ahora la Navidad», comentaba hace unos días, a la espera de decidir si ponen en marcha alguna campaña. «El comercio local es muy importante —recalca—. Imagina las calles sin nada».

Mar Fernández, al frente de la tienda de ropa Arena y Chocolate (para niños, jóvenes y adultos), en Cedeira, desde hace casi veinte años, pide apoyo para el comercio de proximidad y alerta del impacto económico e incluso del efecto en la fisionomía de poblaciones como la suya que implica el cierre de locales. Abrió el negocio en 2003 y en estas dos décadas asegura que el cambio ha sido enorme, «en los hábitos, en el ritmo de vida, en los gustos de la gente, en que ahora los niños escogen su ropa...». «Antes, la gente, para comprar quería probarse antes la ropa, a las generaciones más jóvenes les da igual», indica. Celebra que las grandes plataformas empiecen a cobrar por las devoluciones: «Que sea gratis nos perjudica a los pequeños».

Entre su clientela hay vecinos de Cedeira y de los alrededores. «También tengo gente de fuera, de Narón e incluso de A Coruña, ven lo que subo a las redes sociales y me preguntan. No tengo web, no me arriesgué, pero redes sí, y muchos vienen porque han visto una prenda que les ha gustado en Facebook», subraya. Hay factores que siempre influyen en las ventas, como la meteorología: «Mientras no empiece el frío casi nadie se anima a comprar ropa de invierno». Este sector también sufre, como tantos otros, la subida de los precios. «Ahora, repones y cuando te viene ya trae una subida, es complicado», recalca Fernández, que también está preocupada por las consecuencias de la nueva Ley de Autónomos.

Una cuestión generacional

Marta Rodríguez, nueva presidenta de la Unión de Comerciantes e Autónomos (UCOA) de Pontedeume, asume con naturalidad que «los consumidores hacen de todo, tiran del pequeño comercio, de las grandes superficies, del comercio electrónico...». «En Pontedeume hay mucha oferta, pero faltan cosas y tienes que moverte para conseguirlas», argumenta. Considera que en el fondo se trasluce «una cuestión generacional». «Dependiendo de lo que necesites comprar te vas a mover o vas a hacerlo por internet, desde el sofá, por la comodidad que te da que te lo traigan a casa, más barato y más rápido», admite.

Vista del centro de Pontedeume, que concentra buena parte de los pequeños comercios
Vista del centro de Pontedeume, que concentra buena parte de los pequeños comercios JOSE PARDO

Rodríguez, eumesa de 35 años, regenta el centro de estética y tatuajes Pin-up. Una de sus primeras iniciativas como responsable de UCOA (llevaba años de vicepresidenta) será organizar un curso para los comerciantes «sobre cómo usar lo mejor posible y sacar el máximo partido a las redes sociales». Defiende que el pequeño comercio tiene que aprovechar las oportunidades que le brindan estas nuevas herramientas, en lugar de denostarlas. «Toda persona que abra un negocio debería tener ya cuenta en Instagram, más ya que en Facebook. Si voy a cenar a A Coruña no miro las Páginas amarillas, pongo en Google ‘restaurante A Coruña'», concluye.

Esta empresaria sabe que «cambiar es difícil», pero está decidida a «mover las cosas de otra manera», con ayuda de una compañera community manager. Pablo Paz, vilalbés de 51 años, lleva más de treinta en la tienda de moda Texas de As Pontes, un negocio montado por unos primos que ahora regenta él. Entiende las redes sociales como «un escaparate máis». «É unha maneira de ter publicidade coa que chegas a moita xente, colgas unha prenda e sempre che preguntan o prezo, as tallas, se a tes noutras cores...», destaca el también secretario de Cohempo, la asociación de comerciantes, hosteleros y empresarios de la localidad pontesa.

Un pueblo con movimiento

Paz reivindica el papel del comercio de proximidad: «Ver un negocio pechado produce tristeza, unha rúa cos locais ocupados dáche alegría. Inflúe incluso na seguridade. Un pobo con moitas tendas é un pobo con movemento, con actividade, ten máis oferta e iso supón que non te tes que desprazar fóra». No ignora el impulso de las ventas en línea, compatibles con las compras presenciales: «Sempre están aí, hai quen compra por internet e hai a quen lle gusta máis entrar, probar... non é o mesmo ver unha prenda nunha fotografía que poder toparlle».

El propietario de Texas reconoce las dificultades que atraviesa el sector —«para traballar nisto tenche que gustar», remarca—, por la subida generalizada de los precios, que merma la capacidad de compra; por la escasez de materias primas —«sen tecido non se pode fabricar e hai prendas que non dás encontrado; este ano, por exemplo, retrasáronse moito en servir camisas de cabaleiro»— y el crecimiento de los costes —«na campaña pasada asumimos nós toda a suba e nesta tivemos que aumentar algo os prezos»—, que se traduce en un menor margen de beneficio. «Saímos dunha pandemia, despois unha guerra... saímos dunhas e metémonos noutras, estamos nun momento crítico de todo, é moi complicado chegar a fin de mes pola suba dos combustibles, da alimentación, de todo... e para colmo, por moito que digan que o tempo non inflúe, mentres non vén o frío non compras a roupa de inverno», resume este comerciante.

Con este panorama, Paz lanza un mensaje cara a la campaña de Navidad: «Todos os establecementos necesitamos os clientes máis que nunca». «Con el ánimo no se pagan las facturas», sentencia María Elena García Lage. Ella y su hermana Conchi abrieron la zapatería Mismores en Fene en mayo de 2020 (la pandemia frustró la inauguración, prevista para el 19 de marzo). «No se está vendiendo como otros años, la gente tiene miedo a la situación, todo sube, la cesta de la compra, la luz... También influye el tiempo», coincide. Afirma que las rebajas de verano «ya fueron malísimas» y que la única tabla de salvación fue el fin de semana del outlet, organizado por la Asociación de Comercio, Hostalería e Servizos de Fene O Cruceiro. Valora el Bono Activa Comercio de la Xunta y piensa en el Black Friday, con dos días de descuentos (el 25 y el 26 de noviembre) en el comercio de Fene. Mira al porvenir con dudas y esperanza: «Es complicado, te planteas muchas cosas, hay días que no ves a nadie, noviembre suele ser un mes malo... A ver qué pasa en la Navidad».

Valorar lo más próximo

En Ortigueira, la Asociación de Comercio e Hostelería Ortegana (ACO) prepara las rifas de los sorteos navideños, para luego canjear los vales premiados en la hostelería y el comercio asociado. Cada vez son más, de 46 han pasado a 75. «Tratamos de meter a todos, también de las parroquias, para dar visibilidad e incentivar el comercio de cercanía», enfatiza la presidenta, María José Mera, al frente del centro óptico que lleva su nombre. Es optimista y cree que con la pandemia «la gente cambió el chip y valoró lo que tiene a mano, en el pueblo», y que el efecto aún perdura.

Varias tiendas en la entrada de Ortigueira desde Ferrol
Varias tiendas en la entrada de Ortigueira desde Ferrol KIKO DELGADO

«Hay que adaptarse a los tiempos, ofrecer servicios, promociones, estar activos en todo, empezando por las redes sociales, que son la mejor publicidad», defiende. Apuesta por las compras conjuntas entre tiendas del mismo sector, desmiente que los precios del comercio minorista sean más altos y trabaja para «concienciar a la gente de la importancia de comprar en el pueblo donde vives».

Gonzalo, en el puente romano de As Pontes, donde acaba de impartir unas jornadas sobre consumo responsable

Gonzalo Alonso Abella, «community manager»: «En las redes sociales hay que invertir tiempo»

ANA F. CUBA

Gonzalo Alonso Abella (As Pontes, 1979) inició la carrera de Sociología en A Coruña y acabó licenciándose en Publicidad en Madrid, donde vive. Workshop en creatividad publicitaria en Zinkproject Madrid, community manager y social media strategist por el IL3 Barcelona, lleva varios años de autónomo como profesional de la comunicación especializado en estrategia y creación de contenidos para redes sociales de pequeñas y medianas empresas y asociaciones. Forma profesionales y negocios y colabora en Radio Voz.

 

 

 

—¿Quien no está en el «universo digital» no existe?

—Sin duda. Hoy, antes de hacer una compra, antes de contratar un servicio, antes de llevar a cabo una reserva, antes de la toma de decisión nos conectamos a internet para informarnos. Lo que decía aquel eslogan de los 80 «busca, compara y si encuentra algo mejor, cómprelo», ahora lo hacemos a través del entorno digital.

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