Carlos de Francisco, psicólogo: «Muchos chicos tienen ansiedad y depresión por haber sufrido acoso escolar durante años»

Bea Abelairas
Bea abelairas FERROL / LA VOZ

FERROL

Carlos de Francisco
Carlos de Francisco JOSE PARDO

Forma parte de unidades públicas o privadas que atienen a los menores con problemas y reclama más acciones preventivas

17 nov 2022 . Actualizado a las 12:20 h.

Carlos de Francisco Moure es psicólogo en los centros Candieira en Ferrol y Alén. En el ámbito público, forma parte del equipo de terapeutas familiares de la Unidad de Investigación en Intervención y Cuidado Familiar de la UDC, donde trabaja en el Programa de Atención a Menores en Situación de Riesgo y Desamparo de la Xunta. Desde su amplia experiencia pide más recursos para ayudar a las familias y simplificar protocolos: «No podemos olvidar que están sufriendo y que a veces los sistemas profesionales también podemos enredarles».

—¿Cómo va el proyecto con el Sofía Casanova, que es el IES con menos casos de absentismo por problemas psicológicos?

—Pusimos en marcha el curso pasado un obradoiro de gestión emocional. Con la colaboración de la dirección y el profesorado del IES Sofía Casanova, formamos dos grupos con alumnos y alumnas a partir de 15 años. El centro nos contactó, porque detectan niveles de tensión y dificultades de afrontamiento entre parte del alumnado. Esto presenta aspectos positivos, como por ejemplo, la sensibilidad de parte del profesorado que detectan esta situación que es extra curricular y que podían obviar, y la posibilidad de acercar intervenciones de este tipo al contexto escolar. El nivel de satisfacción de las personas partícipes fue altísimo y la tasa de abandono un 20 %, una tasa esperable en estas intervenciones grupales. Las chicas y los chicos pasan mucho tiempo en los centros educativos. El tener equipos directivos sensibles al alumnado es fundamental para poder afrontar dificultades. Este año volvemos a repetir la experiencia, en un par de semanas tenemos una reunión con el centro. Ha resultado muy sencillo trabajar con el IES Sofía Casanova, ya que tienen un equipo muy sensible y colaborador.

—¿Notan que problemas de cursos pasados, junto la pandemia, se suman a otros, como el bajo rendimiento académico?

—Es una pregunta complicada. Ahora hay mucha atención puesta en ligar casi cualquier cosa a la pandemia. Creo que necesitamos más tiempo para verlo. Lo que está claro es que el covid ha impactado en multitud de aspectos socio sanitarios, falta poder concretarlo mejor.

—¿Lo están notando en los centros de atención y en las aulas?

—No sé si en las aulas lo notan más. En los centros de atención vemos casos donde los chicos están pasando por situaciones que se alargan en el tiempo. En el pasado, quizás la mayoría de los casos tenían más que ver con procesos de abandono escolar basados en contextos socio económicos malos. Actualmente, los motivos parecen centrarse más en dificultades de salud mental.

—¿Qué pueden hacer las familias que no tienen acceso a las consultas privadas?

—Dejarse orientar por el centro educativo. Pedir ayuda en la sanidad pública. Se están creando unidades de salud mental infantojuvenil en las áreas sanitarias. Lo que necesitamos es que, ahora que se han creado, se sigan dotando de recursos a estas unidades para que crezcan y las personas que trabajan en ellas puedan intervenir en mejores condiciones. En Ferrol, contamos con la Unidad de Investigación en Intervención Familiar de la UDC, que trabaja con familias prestándoles apoyo psicológico ante dificultades de diferentes naturalezas. Y hay asociaciones como Acción Familiar o Cáritas que trabajan con familias.

—¿Cómo afectan los problemas de un menor a sus hermanos y a sus padres?, ¿Pueden desestabilizar a la familia ?

—Depende, pero es interesante entender estas dificultades no como algo individual, sino como algo que afecta al sistema familiar. Las familias sufren en estas situaciones y se sienten impotentes. La impotencia es una sensación difícil de manejar y a veces nos empuja a tomar decisiones equivocadas. Ampliar el foco del individuo a la familia es interesante, porque reduce la presión a la que se ve sometido el menor.

—No siempre el origen del problema estará en la familia...

—Desde el punto de vista de la intervención familiar, se entiende que los problemas del menor pueden ser síntoma de disfuncionalidad en la familia. Pero no siempre es así: los problemas que sufren los menores no necesariamente tienen su origen en el seno de la familia: muchos de los chicos que vemos acuden con sintomatología ansioso o depresiva de origen traumático como consecuencia de estar expuestos a acoso escolar mantenido durante años. Casi la totalidad de los casos se dan en la adolescencia, ya que es un momento clave del ciclo vital, y no solo afecta a los hijos, sino que se dan cambios estructurales en todo el sistema familiar. Por eso, es importante tener una intervención familiar en este tipo de casos.