O Cruceiro

Nona I. Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

17 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay lugares que enamoran. Otros, que son tierra de nacimiento o acogida, en los que es fácil echar raíces y son destino añorado, al que se desea volver, aunque solo sea para comprobar si queda algo y alguien querido o si el tiempo ha borrado las huellas de lo que vivimos, cuando eran el lugar de nuestros juegos, de nuestros sueños, de las primeras amistades y, también, aunque parezca paradójico, de los deseos de volar en busca de otros horizontes. Todo esto, y más, es para mí mi querida Santa (Santa Cecilia).

Pero hoy mi mirada se detiene en O Cruceiro, emblemático lugar. Encrucijada de caminos desde siempre, debe su nombre a uno de esos cruceiros que, en Galicia, se integran en el paisaje como símbolo. El sencillo cruceiro ya no está, pero el lugar aún es el corazón de un rueiro que conserva su identidad rural en una parroquia fracturada y enferma de olvido y abandono.

Desde esta bitácora quiero reivindicar este y otros cientos de lugares que, en la Galicia rural, envejecen sin cuidados y sin respeto a su esencia y en los que, como en éste, sigue la vida de herederos de aquellos venideros que, en el caso de Santa, formaron en O Cruceiro hogares de puertas siempre abiertas al vecino o al caminante.