Roberto Soto: «Leváronme 7.896 euros, quedáronme 900 na conta»

ANA F. CUBA ORTIGUEIRA / LA VOZ

FERROL

Este afectado por una estafa no entiende cómo le pudo pasar a él, que es tan desconfiado. La pandemia dispara las estafas un 30 %

14 sep 2021 . Actualizado a las 10:20 h.

El 19 de agosto, a las 18.33 horas, Roberto Soto Rey (Grañas do Sor-Mañón, 39 años), vecino de Ortigueira desde hace casi tres décadas, recibió en su teléfono este SMS, supuestamente de Abanca: «Roberto. Un dispositivo no autorizado esta conectado a su cuenta online. Si no reconoce este acceso, verifique inmediatamente https://s.id/Ev7T5». Pinchó en el enlace, accediendo así a la página web de la banca electrónica de Abanca. Poco después, a las 19.01, atendió una llamada del número 981 910 522, «o que aparece no dorso dunha das tarxetas de crédito da entidade». Su interlocutora, que se identificó como «Mónica, de Abanca», y que al ver que le contestaba en gallego se dirigió a él en este idioma, le pidió la clave que le habían enviado a su móvil para poder anular la transferencia que se acababa de realizar desde su cuenta sin su conocimiento, sin precisarle el montante.

«Ao principio non lla daba, pero estaba en Ponte Segade [unha zona do municipio de Mañón con mala cobertura de telefonía móbil], cun dous por cento de batería no teléfono, e díxenlle a clave», relata. Después le solicitaron otra clave para efectuar otra transferencia, pero la llamada se cortó. Esta segunda operación era por importe de 6.925 euros. Soto Rey, operario de mantenimiento de parques eólicos con dos hijos, de nueve y cinco años, no tardó en ver claro que «a clave era para facer as transferencias, unha estafa en toda regra». «Fun para a casa, carguei o teléfono, entrei na miña conta, a través da banca electrónica, e vin que me faltaban 7.896 euros. Chamei a Abanca, á oficina de Ortigueira, e un empregado, ao que lle estou moi agradecido, foi ata a sucursal, pero xa non puido cancelala, era unha transferencia inmediata a un banco lituano, a nome de Leopoldo Casas Juanito», desgrana. En la cuenta le dejaron 900 euros, y en el ánimo, un golpe tremendo, al ver cómo ha perdido, al menos de momento, los ahorros de años de trabajo. «Estou fastidiado, penso que como me puido pasar a min, porque son desconfiado, pero iso pásalle a calquera. Púidome a presión, alí, en Ponte Segade, sen cobertura, pensando que se non lle daba a clave se ía facer a transferencia, e deilla», lamenta. Después formuló la denuncia en el cuartel de la Guardia Civil, e inició su batalla con Abanca, donde ya le han confirmado que «non se fan cargo, que eles non mandaron mensaxe ningunha...». «Quérense desentender de todo -denuncia-, e agora terei que ir a Consumo, e despois, se non se resolve, haberá que ir aos tribunais». Peleará, como sea, para recuperar su dinero.

Este vecino de Ortigueira no entiende cómo es posible que «poidan suplantar así por así a unha entidade como Abanca, chamando desde o seu número de teléfono e mandando mensaxes desde o mesmo fío» del que le llegan siempre. Y no para de darle vueltas a lo sucedido: «O banco debería esperar ao día seguinte para confirmar a transferencia. Ten que haber outro tipo de seguridade, deberían ter máis control».