Trabajadores auxiliares de la térmica pontesa padecen ya despidos y traslados

Beatriz García Couce
beatriz couce FERROL / LA VOZ

FERROL

KIKO DELGADO

Los sindicatos claman contra el «abandono» que padece este colectivo

13 jul 2021 . Actualizado a las 21:08 h.

Dos de los cuatro trabajadores que se ocupaban de tareas de almacén en la central térmica de As Pontes han perdido sus empleos y operarios de otras firmas han sido trasladados a otros emplazamientos. La incertidumbre se extiende sobre la plantilla indirecta -hasta hace poco integrada por 170 personas- de la que fue uno de los principales focos de generación de electricidad del país y que desde el pasado día 30 se encuentra al ralentí, a la espera de que el Gobierno dé luz verde a su cierre. Los operarios auxiliares contaban con garantías de empleo hasta la mencionada fecha, pero en las últimas semanas no han dejado de crecer las voces que reclaman a Endesa que amplíe ese compromiso hasta que obtenga la autorización para la clausura. Ayer, portavoces de UGT, CIG y CC.OO. comparecieron junto a la acampada que mantienen delante del Concello pontés desde hace una semana trabajadores auxiliares para reclamar soluciones de futuro para este colectivo.

Víctor Ledo, secretario de la Federación de Industria de CC.OO. de Galicia, acusó a Endesa de «falta de sensibilidade e de tacto» con el colectivo, aunque también recriminó al Gobierno central y a la Xunta que se hayan centrado más en la pelea que en aportar salidas para estos operarios. Además de recordar que el convenio de transición justa de As Pontes sigue sin firmarse, instó a las administraciones a «poñer plans enriba da mesa para buscar alternativas industriais á comarca».

El secretario xeral de la CIG, Paulo Carril, incidió en que la tan manida frase tantas veces pronunciada por los representantes políticos de que nadie debe quedar atrás en la transición energética se ha transformado en un «regueiro de destrución de emprego». Exigió soluciones políticas para acabar con el «abandono, a desidia, a intolerancia e a absoluta insensibilidade» que, considera, están demostrando la Xunta y el Gobierno central con los trabajadores más vulnerables en este tipo de desmantelamiento de instalaciones energéticas.