Una foto que ojalá exista

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro CAFÉ SOLO

FERROL

11 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El viejo estadio Manuel Rivera, escenario de tantas gestas del Racing de Ferrol, llevaba el nombre de uno de los más legendarios jugadores racinguistas -un excepcional medio centro, según explican los expertos en la materia- y estaba situado en una zona del Ensanche que era literatura en estado puro: frente al Palco de las Ánimas, en el corazón mismo del Inferniño. Nunca he jugado al fútbol (bueno, miento: jugué un partido, en el que provoqué un penalti, sin pretenderlo, al tratar de protegerme, con las manos, de un balón que venía volando hacia mí, bajo la lluvia, completamente embarrado y atravesando el cielo como un meteorito). Sin embargo, tengo un gran afecto por algunos equipos, entre los que brilla con luz propia el Racing, a cuyos jugadores, durante años, veía entrenar (precisamente allí, en el Manuel Rivera) todos los días. Eran, aquellos años, los primeros ochenta. Y ya ven ustedes: por aquel entonces, aunque no se lo crean, yo hacía atletismo. Por eso acudía cada tarde, al salir del instituto, al estadio Manuel Rivera, donde había una pista de ceniza que, en contra de lo habitual, no tenía 400 metros de cuerda, sino 375. Les cuento esto, y nada más lejos de mi intención que aburrirlos, porque hace un par de días volvimos a reencontrarnos varios de quienes fuimos, en aquel tiempo, atletas del Concepción Arenal -club que presidía Sebastián Ros-, y algún otro compañero nuestro más, que aunque también comenzó a hacer atletismo en las filas del equipo ferrolano, acabó su carrera en las del Deportivo. Hay amigos, a Dios gracias, como Quique Pantín, Juan Rico, Marcelino Amado -que esta vez no pudo asistir, pero que vendrá otro día- o José Sordo (que ya era sénior cuando nosotros éramos júniors, pero con el que salíamos a entrenar a menudo), a los que el atletismo nos hizo hermanos en esa etapa, tan importante, en la que uno aprende el difícil oficio de existir. El caso es que Pantín, Rico, Amado y yo, que formamos parte del mismo equipo de cross del Concepción Arenal, no tenemos ni una sola foto de esa época en la que estemos todos juntos. Pero, y parece un milagro, puede que haya una, tomada en Fuenlabrada en 1982, momentos antes de la salida del Campeonato de España de Campo a Través de Clubes. Ojalá aparezca. Me haría muy feliz. Porque la nostalgia va pesando más y más conforme se va yendo la vida.