Paula Romero, enferma de fibromialgia: «Pasé mucho miedo por la posibilidad de contagiarme»

B. a. FERROL / LA VOZ

FERROL

Susana Graña , Elena López y Esther Guimare, de la Asociación Affinor y afectadas por fibromialgia
Susana Graña , Elena López y Esther Guimare, de la Asociación Affinor y afectadas por fibromialgia JOSE PARDO

07 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Paula Romero tiene tres hijas que tienen 14, 10 y 6 años. «Las tres han aprendido a no molestarme, a cuidarme, lo que es triste, porque debería ser yo las que las cuidase a ellas», cuenta una mujer que cada tres días cambia el parche de fentanilo (un calmante opiáceo) que lleva constantemente sobre la piel y que es solo una parte de la larga lista de medicamentos que toma para sobrellevar la fatiga crónica que sufre desde unos cuatro años.

Para ella todo el dolor que sufre debutó cuando se recuperaba de un accidente de tráfico que sufrió en el 2015: «Me afectaba al brazo, me decían que era del golpe, pero no, el dolor siguió y siguió, cada vez fue más grande y grave, porque a veces siento como un aguijón debajo de las uñas y yo no sé qué puede ser eso», cuenta en una de sus mejores horas, cuando puede salir de la cama un rato. «Mis hijas me hacen salir de la cama, me levanto para llevarlas al colegio y ya tengo que volver pronto a acostarme, porque no puedo más; por las tardes me pasa lo mismo», explica sobre una vida que circula en torno a una habitación.

Centro de salud y especialistas

Paula no se queja del trato que recibe en el centro de salud de Fene, donde la diagnosticaron y la siguen, pero reconoce que hacen falta más terapias para sacarla de un bucle que cada día es más complicado de asumir. Tanto ella, como Mar Bellón y otras afectadas de la comarca estaban en contacto gracias a la asociación Affinor, pero la pandemia truncó muchas de sus actividades. «Hablar con alguien que sufre lo mismo, que te entiende es muy importante, era de una gran ayuda», detallan unas enfermas que demandan más médicos sensibles a su padecimiento. «Todavía te encuentras con alguno que no cree que exista la fibromialgia o que te manda al reumatólogo, pero cada vez hay más especialistas jóvenes que nos entienden», asegura.