Sabela Trigo, especialista de la planta covid: «O máis duro foi enfrontarse ao medo nos ollos dos pacientes»

Once de los sanitarios del área de Ferrol que han estado en primera línea de combate contra el covid hacen balance del «peor año» de sus carreras


Ferrol

Los sanitarios que han luchado contra el coronavirus en el Área Sanitaria de Ferrol pertenecen a decenas de servicios. Algunos incluso se han reciclado para ayudar a sus compañeros en lo peor de la pandemia, como una oncóloga que dejó su sección para ponerse en primera línea en la planta covid mientras sus compañeros asumían su tarea con los pacientes con cáncer. Once de ellos rememoran un año que para todos ha sido el más duro de sus carreras profesionales.

 «Este ano puxo a nosa vida do revés», SABELA SÁNCHEZ TRIGO, ESPECIALISTA DE MEDICINA INTERNA EN LA PLANTA COVID

Sabela Sánchez Trigo no esconde la angustia que se ha vivido en la planta covid: «O 2020 foi un ano de cambio: puxo a nosa vida do revés, e aínda seguimos así. Foi un ano para reinventarnos, aprender dunha nova enfermidade e adaptarnos no día a día aos protocolos que mudaban constantemente. Intentando sempre que os nosos pacientes tivesen os mellores tratamentos baseados na mellor evidencia científica disponible. Foi un ano de superación, que fixo evidentes as nosas debilidades e nos obrigou a adaptarnos e reinventarnos. Un ano que puxo en valor a necesidade de contar cunha sanidade pública», sostiene una especialista que ve esperanzador el futuro a pesar de lo vivido. «Vimos dunha terceira onda que foi devastadora a nivel físico e emocional para os traballadores sanitarios, con xornadas laborais eternas e moito máis traballo do que podiamos asumir, pero imos tendo noticias coas vacinas». Sabela tiene claro que ha sido lo más complicado: «O máis duro foi ter que enfrontarse ao medo reflexado nos ollos dos pacientes, moitos deles sabendo que, quizáis, non volverían ás súas casas coas súas familias. Informar a esas familias desde a distancia, sabendo que, ao estar tamén infectados non podían vir a despedirse», aunque sintió el «apoio e o alento dos cidadáns».

«El año más duro de mi carrera», CARMEN DIEGO ROZA, NEUMÓLOGA

Carmen Diego es una reconocida especialista en enfermedades tan complicadas como la asbestosis, pero afirma que «este año ha sido sin lugar a dudas el año más duro de toda mi carrera profesional: en un primer momento por no saber a qué nos enfrentábamos. A los médicos, como científicos que somos, nos gusta tener respuestas para los problemas que se plantean a diario. Sin embargo, ésta es una enfermedad en la que íbamos a ciegas, probando un ensayo-error, poniendo en práctica las experiencias que leíamos de otros colegas de otros sitios. Si echamos la vista hacia atrás, no tiene nada que ver cómo tratabamos la enfermedad hace un año a cómo la tratamos ahora. También desde el punto de vista profesional ha supuesto el cambio en la forma en la que nos relacionamos con los pacientes y su entorno intentando adaptarnos en cada momento e improvisando sobre la marcha». La vacuna le hace ser optimista: «Solo espero que esto haya sido una enorme pesadilla, que ha tenido muchas consecuencias en el sistema sanitario y no solo sanitario, sino en todo nuestro entorno del que será duro recuperarse, aunque también hemos aprendido mucho». Como para el resto de sus colegas, sus peores momentos eran «poner todo nuestro empeño para sacar adelante a pacientes que no iban bien y acababan falleciendo. Pensar en la cantidad de personas que han muerto sin familiares que les pudieran visitar constituye una experiencia terrible y difícil de olvidar».

«Me gustaría ser optimista, pero hemos perdido un poco la capacidad de serlo», FRANCISCO CASTRO SEOANE, JEFE DE ANESTESIA Y REANIMACIÓN

Desde la primera ola, Francisco Castro Seoane trabajó en las ucis para pacientes de covid: «Fue muy duro: al principio por la incertidumbre y el miedo al no saber a lo que nos enfrentábamos o cómo hacerlo con falta de medios y los protocolos de actuación cambiabando día a día. Todo eso nos creo mucha ansiedad a la que había que sumar la fatiga por las duras jornadas de trabajo». Francisco Castro está cansado: «Después de estos meses, de las sucesivas olas, la fatiga mental y física se cronificó y aún es pronto para valorar la factura que nos va a pasar tanto en lo laboral como en lo familiar». Le gustaría ser optimista, pero lamenta que «tras las sucesivas olas hemos perdido un poco la capacidad de serlo», por eso pide compromiso político, social y que se incremente el ritmo de inoculaciones."Ayudaría mucho ver un compromiso tanto a nivel politico como social para consolidar esta majoría actual. También, cómo no, un incremento de la velocidad de vacunación para tener lo más pronto posible un porcentaje de población inmune mayor".

«He descubierto las grandísimas personas con las que trabajamos en el área», MARISA FRAGA SAMPEDRO, SUPERVISORA DE FORMACIÓN Y VOLUNTARIA EN EL CENTRO COVID

Marisa asegura que nunca ha llorado tanto colgada al teléfono, pero le recompensa el «descubrir a las grandísimas personas con las que trabajamos y colaboramos desde esta central, lo han dado todo y lo siguen haciendo; y la importancia de trabajar en equipo y con protocolos». El primer mes de la pandemia estaba en el centro covid llamando a los positivos: «Todos los días había listados enormes de pacientes que esperaban por la prueba, cuando informabas te encontrabas con situaciones muy duras: lloraban y agradecían tus consejos, incluso hemos llorado al otro lado del teléfono con ellos. Eran jornadas maratonianas, de diez o doce horas de trabajo. Fue muy duro luchar contra algo incontrolable, similar a una guerra».

«Ha sido como ser actor en una película de ciencia ficción», ANDRÉS AGULLA BUDIÑO, JEFE DEL LABORATORIO DE MICROBIOLOXÍA, DONDE SE ANALIZAN LAS PRUEBAS

Andrés Agulla, el responsable del servicio al que llegaron miles de muestras para analizar, asegura que la presión a la que han estado sometidos es inenarrable: «Ha sido como ser actor en una película de ciencia ficción, una distopía hecha realidad, un gran reto para la microbiología y todos los profesionales implicados». Los primeros días de la pandemia sufrió, además, la muerte de un amigo, pero tuvo que seguir al frente de un servicio que estaba desbordado: «Trabajar los primeros días, con desabastecimiento de material, desesperados y frustrados fue lo más duro», explica un profesional que ve los próximos meses con esperanza, pero «también con preocupación por el comportamiento evolutivo del virus y la recuperación de la economía».

«Me quedan imágenes y situaciones que no olvidaré nunca», ANA FORMOSO PIÑEIRO, ENFERMERA PLANTA COVID

Ana Formoso cuenta con muchos años de carrera como enfermera en la planta de dolencias infecciosas, pero confiesa que la pandemia ha sido un cambio radical y difícil: «Nos ha afectado a todos mucho tanto laboral como personalmente. Hemos tenido que aprender a vivir y a trabajar de manera diferente, y nos hemos tenido que apoyar mucho entre los compañeros para poder seguir. Ha sido muy duro y me quedarán para siempre imágenes y situaciones que no olvidaré nunca». Intenta ser positiva, pero apunta que «tendremos que aprender a convivir con el covid porque vino para quedarse con nosotros, igual que otros virus, pero la vacuna seguramente nos ayude a llevar una vida normal, entre comillas».

«Lo más duro fue estar lejos de mi familia para no contagiarles y ver como otras se han roto», SELENE LOURIDO, ENFERMERA EN LOS PUNTOS DE TOMA DE MUESTRAS COVID, UNA DE LAS PRIMERAS QUE FUE A LAS CASAS A HACER LAS PRUEBAS

Selene Lourido explica que «este año podría resumirlo en una palabra: resiliencia, ha sido como correr los 100 metros vallas, algunas lo hemos saltado, otras lo han pasado por debajo y otras se han dado de bruces», cuenta una profesional que comenzó a trabajar en plena pandemia. «Lo más duro fue estar lejos de mi familia para no contagiarles y ser testigo de cómo otras familias se han roto».

«Fue triste hablar con pacientes aislados y con su familia hospitalizada», JESSICA SECO, ENFERMERA PRIMERO EN EL CENTRO COVID Y EN LOS EQUIPOS DE VACUNACIÓN

Jessica Seco es una joven enfermera que ha pasado por servicios clave, por eso califica este año como «un desafío a nivel profesional, primero en la central y ahora en el equipo de vacunación», cuyo trabajo le da mucha esperanza. Su momento más duro fue el seguimiento de los pacientes positivos: «Fue triste hablar con aislados en sus domicilios con familiares hospitalizados a los que no pueden acompañar, o en proceso de duelo por el fallecimiento de algún ser querido del que no han podido despedirse, pero también ha habido momentos muy emotivos: la ilusión de los residentes sociosanitarios y de las personas mayores con la administración de la vacuna, en la que ven la posibilidad de volver a la normalidad».

«Lo más duro a nivel personal es no abrazar a mi familia para no ponerlos en peligro», MARÍA JESÚS PERNAS MARTÍNEZ, ENFERMERA EQUIPO COVID

«Este año me ha enseñado lo importante que es un buen trabajo en equipo y el valor de la responsabilidad individual», asegura María Jesús Pernas, que ha entrado en muchas casas de positivos y augura que la pesadilla no se ha acabado: «Lo más duro es cuando tratas de concienciar a la gente de lo vital que es que colaboren acatando lo que se les dice y luego ves que una mayoría importante no lo hace. Eso te crea impotencia. Lo más emotivo es cuando viene gente llorando diciendo que su familiar está ingresado o ha fallecido. Y lo más duro a nivel personal es estar lejos de mi familia. No verlos, no abrazarlos para no ponerlos en peligro».

«O covid pasará, pero a factura que deixa vai ser alta», PABLO PÉREZ HERMIDA, MÉDICO DE ATENCIÓN PRIMARIA

Al igual que sus compañeros de los centros de salud, el médico de familia Pablo Pérez concatenó jornadas con dos turnos de trabajo y una guardia. Días sin volver a casa con «cambios continuos, incertidume. Ao principio sentía ansiedade, agora cansancio En canto o futuro a corto plazo non o vexo claro, hai crispación, falta de empatía. O covid pasará, pero a factura vai ser alta». Trató a «persoas vulnerables soas con moita febre, cos seus pais xa maiores, que todos tiñan covid, e con algún membro na uci, e a angustia desas persoas non deixa indiferente».

 «Este ha sido un año en el que hemos trabajado con incertidumbre y presión constantes», ISABEL ÁlVAREZ DIEGUEZ, JEFA DE UCI

La ucista Isabel Álvarez suele ser muy optimista y luchadora, pero ahora mismo acusa el pero de una pandemia que no le ha dado tregua, solo mucho trabajo con presión continua. «El cansancio hace mella física y psíquicamente, pero también hemos aprendido a cuidarnos entre los compañeros, ayudándonos con los epis». Alerta de que la «vacuna va ayudar pero no es la panacea» y recierda «ingresos, despedidas, el trato con las familias...».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ferrol

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Sabela Trigo, especialista de la planta covid: «O máis duro foi enfrontarse ao medo nos ollos dos pacientes»