Voluntariado virtual en el campus: la receta para seguir ayudando en la era covid

Las clases de apoyo escolar a niños inmigrantes continúan en formato «on line», al igual que otros programas de la Oficina de Cooperación y Voluntariado

Vincent Conlon (a la izquierda) es voluntario de la Oficina de Cooperación del campus y da clases de inglés por videollamada a Ramzi (a la derecha), un chico marroquí que vive en el Centro de Menores de Ferrol
Vincent Conlon (a la izquierda) es voluntario de la Oficina de Cooperación del campus y da clases de inglés por videollamada a Ramzi (a la derecha), un chico marroquí que vive en el Centro de Menores de Ferrol

ferrol / la voz

La pandemia no ha conseguido apagar las ganas de ayudar en el campus de Ferrol. Aunque algunos de los programas de su Oficina de Cooperación y Voluntariado (OCV) se han tenido que suspender —como, por ejemplo, el que ofrecía acompañamiento a los internos del CAMF o el aula cultural con los presos de la cárcel de Teixeiro—, otros han podido continuar. En la mayoría de los casos, de manera virtual. Y con muy buenos resultados.

«Estamos muy contentos con el voluntariado virtual, porque está funcionando muy bien. Es cierto que ahora llegamos a menos niños que antes, pero con los que siguen en el programa estamos trabajando más a fondo, de manera personalizada, porque los atendemos individualmente», explica Vincent Conlon, un irlandés afincado en Narón que lleva ya varios años colaborando con la OCV del campus. Su misión consiste en coordinar el aula multicultural de apoyo escolar, que antes de la pandemia ayudaba con los estudios a niños de familias vulnerables, extranjeros y nacionales, todos los sábados por la mañana en el Edificio de Apoyo al Estudio del campus.

Este curso la dinámica del programa ha cambiado. La brecha digital ha dejado fuera a algunos chavales sin conexión a Internet en sus casas, pero los voluntarios del campus siguen atendiendo a los niños inmigrantes que viven en el Centro de Menores de Ferrol. Vicent, por ejemplo, da clases de español e inglés a Ramzi, un chaval marroquí de 16 años que estudia un ciclo de FP y trabaja unas pocas horas a la semana en Alcampo. Todos los sábados se conectan por videollamada de wasap y dan una clase de una hora y cuarto de duración. «Resulta muy gratificante trabajar con Ramzi, porque, como el resto de los niños que participan en este programa, muestra siempre muchas ganas de aprender y es muy positivo y agradecido», dice Vicent, al tiempo que apunta que las videollamadas también sirven a veces para prestar apoyo emocional a los chavales. «Hay que tener en cuenta que son muy jóvenes y están aquí sin sus familias», advierte.

Junto a Vicent, otros voluntarios arañan minutos a su tiempo de ocio para poder colaborar en el programa de apoyo escolar. Es el caso de Inés y Mohammed, estudiantes universitarios. O el de Ana, trabajadora de Navantia. Porque para ser voluntaria de la oficina del campus no hace falta ser alumno o profesor, solo tener ganas de ayudar, según apunta la responsable de la OCV, Vanessa Míguez.

Además de las clases de apoyo escolar, la oficina que ella coordina mantiene activos otros proyectos —propios o en colaboración con diferentes entidades—, como el programa para acompañar de manera presencial a mayores de la residencia de Caranza, o el programa de animación con usuarios de la asociación Saúde Mental Ferrolterra, Eume e Ortegal.

ENEKO RUIZ, ESTUDIANTE DE ENFERMERÍA Y VOLUNTARIO DE LA OCV

«Espero poder seguir colaborando hasta que termine la carrera»

«Decidí estudiar Enfermería para ayudar a la gente y me hice voluntario por la misma razón». La frase sale de boca de Eneko Ruiz, alumno de primer curso de Enfermería en Ferrol y voluntario de la OCV en el campus. Desde hace dos años forma parte de la agrupación de Protección Civil de la población cántabra de Castro Urdiales, cerca de su pueblo natal. En el pasado también participó en varios campos de trabajo. Y por eso cuando este curso llegó a Ferrol para estudiar la carrera, Eneko tuvo claro que quería seguir aportando su granito de arena allá donde pudiese. Encontró respuesta a sus inquietudes en la Oficina de Voluntariado y Cooperación, con la que colabora a través del programa de acompañamiento a usuarios de la asociación Saúde Mental. Su tarea consiste en organizar actividades lúdicas con tres de ellos -Álex, Nico y Andrés-, con los que se conecta por videollamada una vez a la semana. «Hablamos de fútbol, jugamos a la oca de manera virtual y también organizamos otras actividades on line», explica Eneko. «Ser voluntario es algo que me llena muchísimo y espero seguir colaborando hasta que termine la carrera»

 

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