Los cierres perimetrales frenan la ocupación en el albergue de Caranza pese a la ola de frío

b. antón FERROL / LA VOZ

FERROL

CESAR TOIMIL

El refugio para personas sin hogar ha activado el protocolo por el temporal, adelantando en una hora y media el acceso a las instalaciones

09 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando hay ola de frío, el albergue para personas sin hogar Pardo de Atín de Caranza suele rozar el lleno. Pero este gélido puente de diciembre ha sido diferente. El lunes por la noche se registraron 26 pernoctaciones, cuando el límite del aforo, reducido ahora por la pandemia, está en 35 (habitualmente tiene 42 plazas). «En los últimos días ha bajado el nivel de ocupación y hay menos movimiento de personas, algo que achacamos a los cierres perimetrales de las ciudades y a que otros albergues de Galicia están permitiendo estancias más largas de lo habitual debido a la pandemia», explica Helena Insua, trabajadora social del refugio que gestiona la Fundación del Santo Hospital de la Caridad.

Sea como sea, el refugio ha activado en estos días el protocolo por la ola fría, lo que implica que los usuarios pueden acceder a las instalaciones una hora y media antes de la habitual (a las seis de la tarde en vez de a la siete y media). «No queremos que nadie se quede en la calle ni que duerma fuera, por lo que hacemos un llamamiento para que acudan a dormir al refugio aquellas personas que lo necesiten, sobre todo en estos días de frío», señala Insua.

Navidades

Pese a que en los últimos días ha habido un número inusual de camas libres en el refugio, Insua está convencida de que la ocupación subirá sin duda a medida que se acerque la Navidad, cuando siempre se incrementa la demanda. En estas fechas, el albergue siempre solía organizar actividades especiales, talleres y visitas de colegios, pero todo eso ha tenido que suspenderse a causa de la pandemia.