El Banco de Alimentos de Ferrol, bajo mínimos

La recogida de este año cambia de formato por el covid y las donaciones son en dinero


Ferrol

La pandemia del covid-19 ha trastocado hasta la forma de colaborar con el Banco de Alimentos Rías Altas (Balrial) de Ferrol, que presta ayuda a unas 4.000 personas de toda la comarca, a través de una treintena de oenegés. Y es que, para evitar que los productos donados por particulares pasen por diferentes manos y puedan provocar contagios, este año se ha sustituido la habitual gran recogida de alimentos que se realizaba en los supermercados por otro modelo de colaboración.

El personal de los establecimientos de comida sigue colaborando, ahora de forma más activa y directa, recogiendo en la caja las aportaciones de dinero que los clientes quieran realizar al Banco de Alimentos.

El coordinador de Balrial, Manuel González, expresaba ayer para este medio «el deseo de que el experimento salga bien, porque las reservas que tenemos están en las últimas». Por la experiencia que tiene de años anteriores, «la gente es más dada a tangibilizar lo que dona y el hecho de tener que hacerlo ahora con dinero puede generar más recelo», dijo, por lo que lanzó un mensaje de confianza a la ciudadanía, en el sentido de que está garantizado que todas las aportaciones que se realicen van a llegar a su destino.

Reservas para una sola entrega

«Esperemos que todo salga bien, porque las estanterías quedarán vacías del todo cuando hagamos la entrega de la primera quincena de diciembre», aseguró Manuel González, precisando que solo hay en reserva para ese reparto 14.602 kilos de alimentos, menos incluso de los que se entregaron estos días, que alcanzaban los 15.764 kilos.

Sobre esta última entrega precisó que casi la mitad era leche, porque recibieron remesas de varias empresas que caducan en diciembre, por lo que había que darles salida ya.

En cuanto a las alimentos que más se necesitan, normalmente suelen ser leche, cacao, galletas, conservas de pescado y de vegetales, además de platos preparados, pero en esta ocasión hasta escasean el arroz y la pasta, «que nunca tuvimos que pedir, porque es lo que más se dona», apostilló el coordinador de Balrial.

Unos 4.000 destinatarios

Este responsable explicó que en la comarca de Ferrol se sigue manteniendo el mismo número de beneficiarios del Banco de Alimentos que antes del coronavirus, alrededor de 4.000 personas. A su modo de ver, es consecuencia de que «somos un pueblo de jubilados y pensionistas, por eso la pandemia no hace tanta mella en las economías familiares, y además están las ayudas de la Cruz Roja con vales de la Xunta de Galicia, el ingreso mínimo vital establecido por el Gobierno central, los ERTE y el paro», apuntó Manuel González, añadiendo que, no obstante, «el batacazo que nos puede venir cuando estas ayudas se acaben, si la situación no mejora antes, puede ser impresionante».

Los donativos: en efectivo o con tarjeta,  en la caja del súper hasta el 22 de noviembre

La campaña de la Gran Recogida de Alimentos 2020 arrancó el pasado lunes, día 16, en los supermercados de la zona, con el nuevo formato. La colaboración de las cajeras y cajeros de los establecimientos de alimentación es indispensable, puesto que son los receptores de las donaciones de los clientes que acuden a realizar la compra.

¿Cómo se ha articulado la iniciativa solidaria? El interesado en hacer un donativo en metálico para el Banco de Alimentos hace entrega de la misma a la persona que está al frente de la caja, con cantidades de un euro en adelante. En algunos hipermercados, como es el caso de Carrefour, el importe se registra en la caja como si fuese la compra de una artículo, si bien en el concepto se hace constar que se trata de una donación y el cliente obtiene el correspondiente justificante de la operación.

En otros establecimientos, como los del grupo Gadisa y Cash IFA, las donaciones para Balrial también las recogen las cajeras, con entrega del oportuno justificante. Igualmente se registran las donaciones en los súper de la cadena Froiz, como apuntaron ayer desde el establecimiento situado en la villa de Ares, precisando que los donativos se pueden hacer tanto en dinero contante como con tarjeta.

Al margen de esta colaboración ciudadana, los establecimientos continúan realizando aportaciones de víveres. Ayer mismo, miembros de Protección Civil recogieron varias cajas de productos en el Gadis de la calle María con destino a Balrial.

«La gente ya preguntaba por la campaña desde hace unos días»

Los supermercados muestran grandes carteles informando de la Gran Recogida de Alimentos 2020, «y la gente ya preguntaba por la campaña desde hace unos días», según comentaban ayer en el establecimiento Froiz de Ares. No obstante, también apuntaban que, en esos dos primeros días, las donaciones no fueron tan importantes como en años anteriores, cuando se recogían productos alimenticios.

En el caso de Carrefour, indicaron que los clientes sí estaban respondiendo bastante bien, con aportaciones de cinco o diez euros, si bien en algún caso, aunque los menos, llegaron a los cien euros.

El propio coordinador del Banco de Alimentos en la comarca de Ferrol, Manuel González, explicó que él fue el lunes a hacer la compra a un supermercado y pudo comprobar en persona que la gente se estaba mostrando colaboradora con la causa, preguntando a la cajera cómo tenía que hacer para donar. Destacó, asimismo, que las propias empleadas de los establecimientos también comunican a los clientes que desconocen la existencia de la campaña que pueden colaborar en la misma.

En consecuencia, todo hace pensar que la recaudación de este año puede conseguir que el banco de alimentos se nutra de suministros hasta el próximo mes de abril, que es la pretensión de los promotores de la iniciativa, para poder atender, sin apuros, a las 4.000 personas de toda la comarca a las que está ayudando en la actualidad. Y siempre pueden surgir más, como indicaba Manuel González, citando el caso que les llegó hace unos días de una familia de seis miembros que está confinada por el coronavirus y carece de medios para poder subsistir, por lo que se le prestó ayuda.

Un semana para llenar Balrial: «La ayuda que estamos recibiendo es bestial»

La crisis por la pandemia ha disparado las solicitudes particulares cerca de un 30 %

 

«Mientras te estoy respondiendo, puedo ver como ha llegado una furgoneta de una empresa cargada de alimentos», cuenta desde el otro lado del teléfono Conchi Rey, la presidenta del Banco de Alimentos Rías Altas (Balrial). Su SOS ante la falta de stock ha surtido efecto, «la ayuda que estamos recibiendo es bestial», dice abrumada la voluntaria al frente de la entidad que forma de la Federación Española de Bancos de Alimentos.

Desde que empezó la crisis derivada de la pandemia del covid, «y que no se puede disociar del aumento de peticiones», destaca, «12 colectivos han venido a pedirnos comida, algunos de 100 usuarios y otros de más de 300. A título individual, el incremento de personas a las que atendemos ha aumentando cerca de un 30 %», pone en contexto Rey.

Desde el lunes y hasta el domingo día 22 tienen en marcha la campaña Dona en caja, para recaudar fondos. Esta vez no hay que comprar paquetes de arroz o lentejas en súper, sino hacer una aportación monetaria, desde un euro, a tres, cinco... «y de ahí, lo que cada uno pueda aportar». Algo tan sencillo como comunicarlo en la caja cuando se va a pagar. «Los supermercados han puesto en marcha una cuenta donde va lo recaudado. En función de ese fondo, nosotros hacemos los pedidos con lo que más nos urja: leche, pasta, arroz, gallegas, aceite», enumera Conchi.

La llamada a la solidaridad ha provocado que muchos no se conformen con esta aportación y también se desplacen hasta las naves que tienen en Meicende o en el polígono de A Grela a dejarles envases de comida. «No sé si es porque se acerca la Navidad y los sentimientos están más a flor de piel, pero la gente de A Coruña está respondiendo muy bien», continúa. «Desde los supermercados, nos han trasladado que la gente está respondiendo», respira aliviada Conchi.

Un rueda que «nunca paró»

El temor a un desabastecimiento que veían inevitable planea sobre esta campaña. «Ojalá me equivoque, pero creo que esto va a ir a más, cuando se acaben las ayudas y los ERTE... lo tenemos presente», asiente la presidenta del Banco de Alimentos Rías Altas. A pesar de las carencias, prosigue, «no dejamos nunca de dar alimentos, lo que pasa es que los estábamos comprando nosotros y se nos acaban los recursos. Aún así, nuestra rueda no ha parado en ningún momento», destaca Conchi Rey.

banco

Libro solidario

Hasta el próximo lunes no sabrán la cantidad final recaudada, tanto en el banco de A Coruña como en el de Ferrol y Santiago. Las vibraciones, por lo que les trasladan desde las plataformas de alimentación, son buenas. Algo que también perciben en la propia nave, a la que compañías y vecinos se han acercado para dejarles alimentos. Otros, como el profesor y escritor coruñés Carlos Freire, han querido tener también un gesto. «Fago a doazón íntegra das vendas dos primeiros 50 exemplares da miña última novela Unha rosa na solapa ao banco de alimentos Balrial», comunica Freire, que está presentando el libro.

Otro escritor, Carlos Abeledo Maristany, ha decidido hacer lo propio con el poemario Poetas na cociña, en el que participan 12 autores. En este caso, las ventas se destinarán a la Cocina Económica de A Coruña.

En el banco de alimentos de A Mariña: «Raro es el día que no recibimos una llamada de gente pidiéndonos ayuda»

En marcha la gran recogida del Banco de Alimentos de A Mariña

josé alonso

Llegó a España desde Venezuela hace 18 años, a Lugo capital, y desde el primer momento se involucró en tareas solidarias; primero con la Cruz Roja y después en el Banco de Alimentos. Desde entonces ha permanecido al pie del cañón, poniendo su grano de arena, como tantos voluntarios y gente que, desinteresadamente, colabora con la causa y hacen, grano a grano, una montaña. Desde hace tres años, William Solano, afincado en Burela, está al frente de la delegación comarcal del Banco de Alimentos, que esta semana afronta una cita clave, con la campaña nacional de la gran recogida de alimentos, alterada por la pandemia.

Debido al covid-19, se ha prescindido de realizar recogidas de alimentos físicas, y se ha optado por ofrecer la posibilidad de realizar donaciones económicas. La campaña en A Mariña comenzó el lunes y se prolonga toda la semana, hasta cuando se podrá donar (a partir de un euro) en las cadenas de alimentación y supermercados de A Mariña. Después, los voluntarios recogerán los alimentos adquiridos en los propios establecimientos con ese dinero, conforme a una lista que incluye desde pasta a arroz, garbanzos, galletas, aceite, lentejas o pañales y comida para bebés». A ello se destinará el 75 % de lo recaudado. El otro 25 % se guardará, para atender las necesidades urgentes que se den en el futuro, porque, como recuerda William Solano, «cada día recibimos llamadas de gente que necesita ayuda».

Hace unas semanas, el Banco de Alimentos lanzó un SOS. Estaba en números rojos y no tenía ni para atender las urgencias, las demandas de familias que se encuentran en apuros y tienen que esperar un tiempo (del que a veces no disponen) mientras tramitan sus solicitudes de auxilio los servicios sociales de los diferentes ayuntamientos. La reacción fue sorprendente. William Solano no tiene más que palabras de agradecimiento. Hubo un caso de una persona, anónima, que donó 900 euros. Otras también dieron cantidades menores. Los trabajadores de Alcoa hicieron una aportación fundamental para que el Banco de Alimento recompusiera sus maltrechas reservas. «Además, personal de la planta de Traumatología del hospital ha emprendido una campaña para recaudar dinero, y van a recoger juguetes para repartir en Navidad. Y desde la delegación de Begasa nos dijeron que también nos van a ayudar», explica.

Profesionales de la hostelería

Todo es poco cuando la necesidad aprieta. La semana pasada el Banco de Alimentos distribuyó a los ayuntamientos y colectivos adheridos alimentos frescos para repartir entre 683 familias. Y la situación, con el covid-19, no mejora. «Nos está llamando gente que nunca había tenido necesidad de recurrir al Banco de Alimentos. También se están dando casos de familias que estaban empleadas en el sector de la hostelería y que ahora, con los cierres, se ven sin recursos y necesitan ayuda. Nosotros les entregamos una bolsa básica, para emergencias, con diferentes productos, valorada en 75 euros. Y con eso les da para ir tirando unos días».

«Está cambiando el perfil de la gente que pide ayuda. Ya no se trata solo de gente en paro, sino también de quienes han cerrado negocios. Hay gente joven, mayor, de todo... gente que nunca se había visto en esta situación», comenta William Solano, que hace un llamamiento a la gente que quiera colaborar como voluntaria del Banco de Alimentos.

Dignidad

«Lo que no queremos es que la gente no se sienta vulnerable, sino digna. Hablamos de familias que están pasando por un momento delicado de su vida y para eso está el Banco de Alimentos. No es una ayuda, es un apoyo, una mano en el hombro para que salgas adelante», concluye, aportando un dato más: «De momento atendemos a una media de 27 familias con bebés, que nos demandan pañales», concluye.

El Banco de Alimentos es una organización sin ánimo de lucro, que obtiene de empresas y particulares donaciones, excedentes y productos que se entregan a los departamentos de Servicios Socias de los ayuntamientos y a otras entidades (algunas residencias de mayores, por ejemplo), todo de forma voluntaria y gratuita. Consiguen los alimentos por varias vías: de organismos oficiales, de empresas agroalimentarias, de distribuidores y mayoristas, de particulares y mediante colectas, con dos grandes recogidas de alimentos anuales, en verano y en vísperas de Navidad, (a veces llamadas operación kilo), como la que se desarrolla en la actualidad.

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