Alta tensión por los okupas en Recimil

Vecinos del barrio denuncian la conflictividad y piden al Concello de Ferrol que se tapien pisos


Ferrol

«Hay peleas un día sí otro no por las drogas», resume un vecino. Trapicheo, inseguridad y, sobre todo, la imposibilidad de mantener una convivencia normal es la sempiterna denuncia de quienes habitan en este barrio municipal. Y no cesa. La ocupación ilegal de viviendas ha convertido en puntos de conflicto diferentes zonas del barrio. Y en los últimos meses, arrecian las protestas por la situación del número 3 de la calle Euskadi, donde dos de sus pisos llevan alrededor de un año invadidos por una familia, relatan, que se ha llevado por delante cualquier vestigio de tranquilidad. Al tráfico de estupefacientes suman los altercados, el «jaleo hasta las cuatro de la mañana», la rotura de elementos comunes o la suciedad acumulada. «No saben convivir», denuncian residentes del barrio.

Recuerdan que recientemente sus ocupantes llegaron incluso a herir a un agente durante una de las reyertas. «Cuando va la policía, ellos salen a interceptarla. Parece que son ellos los jefes», censura un vecino que guarda el anonimato temeroso, como tantos otros, de las represalias que puedan derivarse de su denuncia. Cuenta que personal del Ayuntamiento fue a intentar tapiar una de las viviendas. No lo consiguieron: «Les salieron con palos y cuchillos». El argumento municipal que les trasladaron es que el bajo no puede tapiarse al haber menores en esa vivienda, algo que, sostienen los vecinos, no es cierto. De hecho, relatan que se encuentra vacío, y que habría sido vendido a otra familia procedente de Vigo. Por ello, piden al Concello que aproveche para tapiar esos y otros pisos desocupados, para poner coto a una situación que consideran insostenible. «Ya sabemos que es un barrio conflictivo, pero si se deja, aún será más y se convertirá en un gueto», sostienen. «Estamos hartos. Hemos llamado mil veces al Concello, ya no sabemos qué hacer», trasladan.

270 viviendas sin regularizar

No todos los okupas son problemáticos, pero sí una parte importante. «Hay problemas en todas las calles», afirma la presidenta de la Asociación de Vecinos de Recimil, María Jesús Silveira. Calle Betanzos, Narón, Cedeira, Somozas, Pontedeume, Euskadi... «Empezó en las calles de abajo y fue subiendo», explica.

El Concello no ha facilitado el cómputo oficial de cuántas viviendas están ocupadas ilegalmente. Pero la entidad estima que el número de viviendas en esa situación y las vacías ya tapiadas ascienden a 270. La presidenta vecinal pide «que se eche a la gente que no sabe convivir y crea conflictos». Así lo trasladó la entidad vecinal al gobierno local en un encuentro mantenido el pasado mes. A pesar de que el gobierno local trata periódicamente en la junta de seguridad local la situación del barrio, donde se coordinan las estrategias con los cuerpos de seguridad, los vecinos dicen no detectar sobre el terreno refuerzo alguno.

El Concello dice que no hay plan para vender las viviendas

La solución a la ocupación ilegal de viviendas pasa por su regularización, un proceso pendiente desde hace varios mandatos y en el que han fracasado todos los gobiernos que han pasado por la alcaldía de Ferrol. «El Concello no ha hecho nada, da igual el grupo político que esté», lamenta la presidenta vecinal. La asociación de Recimil asegura que en la reunión mantenida el pasado mes, el alcalde les avanzó, por segunda vez, la intención de vender a sus inquilinos parte de los pisos del barrio, lo que interpretan como un «intento de privatización de arredor de 650 vivendas». María Jesús Silveira asegura que «no permitiríamos que se hiciese eso», ya que temen que buena parte de ellas acabasen en «fondos buitre».

Sin embargo, desde el gobierno local se ha asegurado que no existe plan alguno en este sentido. Fuentes oficiales detallan que la hoja de ruta del equipo de Ángel Mato pasa primero por una intervención en el ámbito urbanístico, con la rehabilitación de edificios millonaria iniciada el pasado mandato y a la que este gobierno ha dado continuidad, con la renovación de cubiertas y de las fachadas en varios bloques del barrio. La segunda pata de la intervención en Recimil pasa por garantizar la seguridad y mejorar la situación del barrio y un tercer punto de esa hoja de ruta se asienta en la intervención social, para fomentar la convivencia y la integración en el barrio.

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