La vista se resiente por el covid

Las ópticas acusan un repunte en las visitas

a.u.
ferrol

Cuando se dice que el covid ha afectado a todas las facetas de la vida no es ninguna exageración. En apenas seis meses, el mundo entero ha sufrido transformaciones provocadas por la pandemia o destinadas a evitar su propagación.

Las actividades desarrolladas en las semanas que duró el confinamiento tuvieron efectos secundarios en la vista de mucha gente y, aun ahora, los ojos se resienten. El tiempo de uso de pantallas, aumentó exponencialmente con las videollamadas, el consumo de películas y series o la implementación del teletrabajo y el telecole, que a menudo digitalizaron unos contenidos generalmente realizados en papel. Aunque no todo fue por las pantallas; un mayor tiempo de lectura también motivó las cada vez más comunes molestias oculares.

Abuso de pantallas

General Óptica, en la esquina de la plaza de Armas con las calles Real y Rubalcaba, trata estos problemas desde el final del confinamiento. Señalan que, pese a no sentir tantas consultas nuevas como apuntan algunos medios, sí que muchas visitas se deben a un uso excesivo de los dispositivos electrónicos. No los identifican como consecuencia de esas semanas, sino que «ya estaban ahí pero no se dieron cuenta hasta que tuvieron que hacer una actividad diferente a la que sus ojos estaban acostumbrados». Otro problema derivado de la situación es que, con el uso de la mascarilla, a la gente que lleva gafas se les empañan los cristales a menudo. Ya se han adaptado a la situación poniendo a la venta espráis y gamuzas que evitan que las partículas se agarren a la lente, evitando el empañamiento.

En este establecimiento se ajustan graduación de gafas y audífonos, algo que también ha aumentado en estos meses. La barrera física que supone el cubrebocas impide levemente la comprensión del hablante. Otro factor es la molestia que puede suponer llevar en la oreja la máscara, las gafas y, en las personas que los lleven, los pendientes y el audífono. Además, apuntan a una pérdida de comunicación no verbal por parte de gente que lee los labios.

Niños

En Martínez Pardo, la centenaria óptica de la calle Real, abrieron nada más empezar el desconfinamiento en el mes de mayo. Durante los primeros quince días notaron un repunte en las incidencias y en gente que había roto sus gafas. La mayoría de casos tratados se resolvieron con el tiempo, dejando descansar el ojo, por lo que no suponen un gran riesgo. «Todas las pantallas emiten una radiación que en circunstancias normales es inofensiva, pero un mal uso puede causar problemas», explica. En el caso de los niños, que también acudieron con molestias desde el telecole, señala que lo mejor es esperar, ya que son problemas que a esa edad son difíciles de comprobar. Los meses posteriores perciben un descenso en el público que achacan a la reordenación del tráfico en el centro.

Las lentillas se ven afectadas

Desde General Óptica sí apuntan a un descenso en el uso de lentillas. Lo achacan al temor que causaron algunas noticias de gente que contrajo el virus a través de ellas. Además, en casa era más cómodo usar las gafas cuando fuese necesario. Desde la óptica invitan a la calma, ya que los casos de infección por el uso de lentes de contacto han sido mínimos.

Isabel, una usuaria de lentillas, afirma haberlas abandonado esas semanas por comodidad. «¿Para qué ponérmelas si no salía de casa?», comenta. También reconoce que ahora limita su uso pero no por miedo al contagio, sino por hacer más planes de exterior en los que usa gafas de sol. «Antes de manipularlas me lavo las manos, pero eso desde siempre».

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