«Sin la música me siento incompleta»

beatriz antón FERROL / LA VOZ

FERROL

JOSE PARDO

En los años 90 grabó un disco de pop y actuó en el Vicente Calderón. Casi treinta años después, da rienda suelta a su vocación musical a través de los cuencos y los gongs

25 may 2020 . Actualizado a las 14:03 h.

A Ana Pérez-Lago muchos la conocen por su trabajo como directora de Equiocio y relaciones públicas de Gadisa, pero no tantos saben que esta FTV (ferrolana de toda la vida) es una experta en sonoterapia, o lo que es lo mismo, en el uso de cuencos tibetanos, gongs y tingshas para aliviar el estrés y las tensiones cotidianas de la vida. «A través del sonido y las vibraciones, los cuencos te ayudan a calmar la mente», explica Ana, quien desde hace ya varios años ofrece sesiones de esta terapia alternativa en el centro Navitas de A Coruña y próximamente sacará un disco de música fusión junto al percusionista africano Ibou Ndiaye.

Pero para contar bien esta historia primero hay que mirar hacia el pasado, porque el interés de Ana por los gongs y los cuencos no es algo que surgiese de la nada, sino que viene de una vocación musical que nació en su niñez. «Sin la música me siento incompleta, porque yo siempre he vivido muy pegada a ella gracias a mi padre, que ya me cantaba incluso antes de nacer, estando en la barriga de mi madre. A mis hermanos y a mí nos despertaba con boleros y fue él quien me enseñó a tocar la guitarra», cuenta sin ocultar su admiración por el que fuera cantante y guitarrista del exitoso trío Los Zafiros, Quico Pérez-Lago.

Ana cuenta que con cuatro años empezó a tocar la guitarra; a los once se puso a estudiar piano; a los dieciséis entró en el ballet Rey de Viana como pianista; y más tarde ejerció como profesora de música en la escuela de danza Rond de Jambe, primero con su hermana Pauloska en Ferrol y más tarde con su hermana Cristina en Viveiro, donde también acompañaba a las bailarinas con sus teclas. Pero el bombazo llegó más tarde. «En el año 1992 grabé un disco llamado Despierta con Fernando Arbex, integrante de Los Brincos, y en agosto de 1993 me vi actuando en el Vicente Calderón junto a Rocío Jurado, Bertín Osborne y la Orquesta Mondragón. Para mí aquello fue impactante. Seguí cantando durante algún tiempo, pero mis hijas eran pequeñas, y cuando me ofrecieron grabar un segundo disco, dije que no, porque sentí que ellas me necesitaban y para mí la familia siempre ha sido lo primero», rememora.