Un protocolo aún sin cerrar fijará la vuelta al trabajo en Navantia

Un reducido grupo de operarios se incorpora hoy a la faena en la antigua Astano


ferrol / la voz

La intención comunicada por Navantia a los portavoces de los trabajadores es ir recuperando de forma escalonada la actividad en sus astilleros, pero dista mucho aún de poder realizarse de forma regular. En la ría ferrolana, los responsables de la compañía quieren que la vuelta al trabajo se efectúe con determinadas tareas de electricidad en el segundo buque logístico para la Armada de Australia y en el negocio de la eólica marina en Fene, en donde se está ejecutando la construcción de cinco plataformas para el parque Kinkardine, que promueve la española Cobra en aguas escocesas. Las previsiones de la empresa que preside Susana de Sarriá apuntan a que se movilizaría a alrededor de un centenar de trabajadores, principalmente de las empresas auxiliares.

Sin embargo, los sindicatos y la dirección continúan con las reuniones —a las cinco de la tarde de ayer daba comienzo otra de los comités de salud laboral— para garantizar que la tímida vuelta a la faena se desarrolla con todas las medidas de seguridad y prevención necesarias para evitar contagios por el COVID-19. No en vano los astilleros de la ría constituyen —después del Arquitecto Marcide— el centro laboral con una mayor concentración de trabajadores.

En la tarde de ayer se acordó que parte de la faena se retomase en la antigua Astano. Los trabajadores auxiliares movilizados tendrán que entrar en grupos de diez operarios, cada quince minutos, según se les ha comunicado.

La compañía pública sostiene que se guía por los criterios que va dictando el Gobierno central y que en estos momento se están activando los protocolos para la incorporación de la plantilla al trabajo. No obstante, insiste en que la premisa máxima es que esta se desarrolle con la seguridad máxima para sus empleados.

Reunión del intercentros

Falta, sin embargo la aplicación práctica de ese protocolo en cada centro de trabajo. En la reunión mantenida en la mañana de ayer entre la dirección y el comité intercentros continuó avanzándose en ese sentido, pero los sindicatos insisten en que no permitirán que se trabaje sin que los operarios conozcan al detalle cómo ha de desarrollarse su labor.

De todos modos, uno de los indicativos de que la vuelta a la actividad fuese inminente son los trabajos de limpieza y desinfección, pero Navantia mantiene suspendido el contrato con Acciona, que se encarga de la limpieza en los astilleros. La firma tiene en vigor un ERTE para la mayor parte de su plantilla, que ronda el centenar de trabajadores, y únicamente una decena está en activo, para garantizar la operatividad en los servicios esenciales. El comité de empresa de Acciona criticó ayer tanto a los responsables de esta compañía como de la firma pública, a los que tildó de irresponsables por cuanto «se están replanteando la recuperación de la actividad en el astillero sin garantizar la salud de los trabajadores y trabajadoras». Además, también reclamaron a la Xunta que exija a ambas empresas que cumplan con los protocolos que exige el Ministerio de Sanidad para hacer efectiva la vuelta al trabajo.

La fábrica de Turbinas acomete tareas en componentes de una central nuclear 

Desde que se decretó el estado de alarma en el país por la crisis del coronavirus, la actividad se quedó reducida al mínimo en Navantia. No obstante, se han llevado a cabo algunas tareas en distintos departamentos, como las realizadas en los buque que estaban sometiéndose a trabajos de reparación cuando empezó a extenderse la pandemia.

Desde la semana pasada, también está operativa la Fábrica de Turbinas, ubicada en el astillero ferrolano, acometiendo trabajos de reparación de equipos para una central nuclear. La energía es uno de los sectores considerados esenciales, por lo que la factoría ferrolana atiende las necesidades que se plantean en este ámbito.

No obstante, únicamente se ha activado a 14 trabajadores y se han puesto en marcha protocolos específicos para garantizar que las obras se desarrollan conforme a las medidas de seguridad exigibles en momentos como el actual, en el que no se puede bajar la guardia con el COVID-19. 

Teletrabajo

No obstante, aunque físicamente las tareas prácticamente han desaparecido por completo de las factorías públicas, todo aquel personal que desde el primer momento ha estado teletrabajando desde sus casas, lo ha seguido haciendo, adaptándose, eso sí, a un ritmo que no era el habitual.

Por el momento, se desconoce cuándo irán regresando a sus puestos en los distintos centros de trabajo aquellos que lo están haciendo a través de la vía telemática, fases que se irán fijando en el plan de vuelta a la actividad ya en marcha.

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