Un taller naval en el que prima la tijera

Las futuras instalaciones de Navantia tienen por objetivo reducir plazos, el personal dedicado a la fabricación de bloques y los errores que obligan a repetir trabajos


Ferrol

Será el primer paso para la gran transformación de las infraestructuras del astillero ferrolano y de su forma de producir. La construcción del taller de fabricación de subbloques para el que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) acaba de autorizar una inversión de cien millones de euros supondrá una revolución en el trabajo en la antigua Bazán, que se adentrará así en el modelo de Astillero 4.0 que lleva persiguiendo desde hace unos años.

Bajo ese proyecto de reforma subyace una estrategia de la tijera de la que tiene que echar mano Navantia para incrementar su competitividad. Así, con el nuevo taller intentará recortar los tiempos de fabricación, el número de operarios que se dedicarán a la construcción de las secciones y también las tasas de rechazo del trabajo realizado. Además, reforzará el aseguramiento de la calidad del suministro y la monitorización y control en tiempo real con las nuevas tecnologías del Astillero 4.0.

Navantia admite que actualmente fabrica los módulos de los buques con un bajo grado de robotización, «con parte de las etapas de fabricación manuales o semiautomáticas y sujetas en gran medida a la generación de defectos en las estructuras y componentes fabricados que deben de ser reparados». Para cambiar esta situación, las nuevas instalaciones, que tendrán medio kilómetro de largo y 90 metros de ancho, contarán con un fuerte grado de automatización y robotización de las operaciones e implementarán diferentes tecnologías digitales, que le otorgarán una mayor flexibilidad a todo el proceso constructivo.

El taller estará ubicado en la denominada campa este, en la zona más cercana al camino de rodadura situado al este de la grada número 3. Las líneas de proceso con las que contará se ubicarán de forma longitudinal.

Según explica la empresa pública, la nueva línea del taller de subbloques comprenderá diferentes zonas, con sus respectivas celdas de fabricación, que incluyen una zona de fabricación de previas; otra de corte y soldadura de chapas, procesado de perfiles, incorporación de previas, mamparos y forros, y la denominada como zona de prearmamento P1.

Uno de los cambios sustanciales que va a traer consigo la construcción de este taller es que se modificarán los procesos de soldadura al arco tradicionales por otros de tecnología láser-híbrido. «Esta tecnología mejora sustancialmente las prestaciones del componente y minimiza las distorsiones, lo cual redunda en una importante disminución de los tiempos destinados a operaciones de retrabajo», explican desde la empresa pública.

Por otro lado, el control sobre el estado del trabajo será total, ya que toda la información generada en los procesos de corte, montaje, soldadura y control de calidad se asociará digitalmente al componente fabricado, de forma que será posible trazar en todo momento el estado del mismo y readaptar automáticamente la configuración de las siguientes etapas de fabricación. 

Con robots

Además, Navantia explica que la implantación de nuevas tecnologías, equipos autónomos, robots y todo tipo de automatismos se acometerá de manera integrada y centralizada, y aprovechando la conectividad de los diferentes equipos.

La construcción del taller tiene un plazo de ejecución de tres años y empleará a unas 900 personas. Las previsiones que maneja la empresa que preside Susana de Sarriá apuntan a que la firma recuperará la inversión en seis años. 

La reforma seguirá incompleta sin el dique cubierto prometido

Beatriz Couce

La empresa pública prevé dejar de construir en las gradas

El futuro taller de subbloques de Navantia Ferrol es una pieza indispensable, pero no la única, para acometer la adecuación de la factoría al modelo de Astillero 4.0. Esta misma semana ya lo recordaban los representantes de los trabajadores en la movilización que llevaron a cabo en demanda de más ocupación antes de que arranque la construcción de las fragatas F-110 para la Armada española. Así, aunque subrayaron la importancia de la inversión en esas instalaciones, la transformación no será completa sin que se lleve a cabo la construcción de un dique cubierto, que implicará el gran salto del modelo productivo de la planta, ya que supondrá dejar de construir en las gradas.

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Un taller naval en el que prima la tijera