Un asedio al estilo de «Juego de Tronos» en el campus de Ferrol

Universitarios y alumnos de instituto pusieron a prueba 23 catapultas en el concurso de prototipos

Los alumnos tuvieron que fabricar catapultas del tipo «trabuchet» para el concurso
Los alumnos tuvieron que fabricar catapultas del tipo «trabuchet» para el concurso

FERROL / LA VOZ

No vestían ropas medievales ni se enfrentaban a grandes murallas, pero los alumnos que este miércoles se dieron cita en el sótano de la Escuela Politécnica Superior (EPS) tuvieron que meterse en la piel de los guerreros de la Edad Media para poner a prueba una de las armas más poderosas de aquella época: el «trabuchet», un tipo de catapulta también conocida como trabuquete, fundíbulo, almajaneque o lanzapiedras. Ese fue el reto que les planteó este año a los alumnos del grado de Ingeniería Mecánica y a los estudiantes de bachillerato de los institutos Carballo Calero y Sofía Casanova el tradicional concurso de prototipos de la EPS, que comanda desde hace ya 24 años el profesor Javier Cuadrado. Y fue así como, de la mano de este clásico del campus, el sótano de la EPS se convirtió en un improvisado escenario para poner en funcionamiento las 23 catapultas diseñadas y fabricadas por los propios alumnos para el certamen.

Los primeros en participar en este concurso al estilo de Juego de Tronos fueron los universitarios de la EPS, y más en concreto, los alumnos de tercer curso del grado de Ingeniería Mecánica, que en la prueba se jugaban una jugosa recompensa: nada más y nada menos que entre 0 y 3 puntos para la nota final de la asignatura Tecnología de Máquinas. Se inscribieron 11 parejas, pero finalmente solo se presentaron 8. Y todas ellas se enfrentaron al mismo desafío: construir un «trabuchet» a pequeña escala (120 centímetros de largo, 800 de ancho y 100 de alto como mucho), utilizando como contrapeso un brick de nata líquida de medio litro. ¿El objetivo? Lanzar con este invento una pelota de tenis, y cuanto más lejos, mejor.

Jorge García del Río y Daniel Costa Casás fueron los mejores del concurso al lograr una distancia de 440 centímetros en el lanzamiento con catapulta
Jorge García del Río y Daniel Costa Casás fueron los mejores del concurso al lograr una distancia de 440 centímetros en el lanzamiento con catapulta

Los laureles en esta categoría fueron finalmente para Daniel Costa Casás y Jorge García del Río, que consiguieron el primer puesto el certamen -y, por lo tanto, los codiciados 3 puntos para la nota final- con un fundíbulo «regulable» que catapultó la pelota de tenis a una distancia de 440 centímetros, la mejor marca registrada en todo el concurso. «Fue un mes y medio de trabajo, haciendo pruebas y ensayos, pero la verdad es que valió la pena porque esto es lo más bonito de la ingeniería. Ojalá hubiera más concursos como este para poner en práctica nuestros conocimientos», decía más contento que unas pascuas Daniel al finalizar la prueba. Él no las tenía todas consigo al comenzar el concurso, pero su compañero de equipo le infundió confianza. «Eu fun a por todas porque nos ensaios xa vin que a nosa catapulta funcionaba ben e tiña potencia», comentaba igualmente satisfecho Jorge.

El concurso también incluyó una categoría para estudiantes de instituto
El concurso también incluyó una categoría para estudiantes de instituto

Tras la «actuación» de los universitarios le llegó el turno a los estudiante del IES Carballo Calero y el IES Sofía Casanova. El primer centro presentó cuatro catapultas sencillas -que no trabuquetes-, que fueron construidas por alumnos de tercero de la ESO. Y los del Sofía llegaron al certamen con un total de once trabuquetes fabricados por estudiantes de primero y segundo de bachillerato.

En la imagen, el equipo del Carballo Calero que logró la mejor marca del centro en el concurso. La catapulta sencilla de Adrián, Manuel, Lucas y David lanzó la pelota a 213 centímetros de distancia
En la imagen, el equipo del Carballo Calero que logró la mejor marca del centro en el concurso. La catapulta sencilla de Adrián, Manuel, Lucas y David lanzó la pelota a 213 centímetros de distancia

Los mejores del Carballo Calero fueron Adrián, Manuel, Lucas y David, que lograron una distancia de 213 centímetros con su catapulta simple. Y en el caso del Sofía Casanova, la mejor marca registrada fue de 163 centímetros y la cosecharon con un trabuque de diseño propio Iago, Juan, Carlos y Yago, cuatro alumnos de segundo de bachillerato.

Algunos de estos alumnos de instituto lo hicieron tan bien que se llevaron hasta dos puntos extras para sus exámenes finales, otros no tantos. Pero todos disfrutaron de la experiencia. «Participar en un concurso en la Universidad nos da mucho respeto, pero también es un reto bonito», comentaba sonriente Clara, del Sofía Casanova, antes de presentar su almajaneque de fabricación casera junto a Alba y Alejandro, sus compañeros de equipo en el concurso.

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