«Esto es un incordio, pero no queda más remedio que acostumbrarse»

El registro obligatorio de la jornada laboral aterriza en la comarca con muchas dudas

En el Salón de Marina Allegue, las peluqueras fichan de manera manual, escribiendo su hora de entrada y salida en un papel
En el Salón de Marina Allegue, las peluqueras fichan de manera manual, escribiendo su hora de entrada y salida en un papel

FERROL / LA VOZ

La implantación del registro obligatorio de horarios para controlar la jornada laboral de los trabajadores y evitar que muchas horas extras se queden sin pagar ha aterrizado en las empresas de la comarca con muchas dudas. «Todavía no sé cómo vamos a hacer esto, porque lo de andar con los papelitos todos los días me parece un engorro. De todas formas, en mi caso no va a cambiar nada, porque en mi restaurante se cumplen siempre los horarios y, si hay que quedarse más, nos quedamos yo y mi mujer, que somos los dueños», comentaba este lunes un hostelero ferrolano pocas horas antes de reunirse con su gestor para resolver las dudas.

A la peluquera Marina Allegue, en cambio, la medida no le ha pillado desprevenida. Tiene 25 empleadas en sus dos salones de belleza y con dos de ellas ya venía haciendo el registro obligatorio de horarios desde hace varios meses, porque son eventuales. En este sentido, explica que la nueva normativa no le ha cogido fuera de juego, aunque confiesa que extenderlo al resto de las trabajadoras le está resultando algo «farragoso». «El inconveniente que le veo es que aumenta mucho el trabajo administrativo: en vez de llegar y ponerte manos a la obra, ahora tenemos que sacar las plantillas y estar pendiente de que todo el mundo firme al entrar y al salir», comenta Allegue. Para evitar tanto papeleo, esta profesional ya está pensando en instalar algún tipo de dispositivo de control electrónico, aunque «habrá que ver cuál es su coste».

En la firma consignataria de buques Antón Martín Shipping han optado por controlar la jornada laboral con una aplicación del móvil, ya que gran parte del trabajo se desarrolla fuera de las instalaciones. «A veces tenemos que salir para hacer recados o visitar barcos y con el móvil resulta más sencillo: el único problema que le veo es que en esos trabajos fuera de la oficina nos olvidemos de fichar», dice Yolanda Felices, empleada de la firma, mientras que Tomás Antón, uno de los socios, resalta que la medida va a requerir un período de adaptación por parte de todos. «Esto es un incordio, pero no queda más remedio que acostumbrarse. Todos los cambios suponen un esfuerzo, pero seguro que tras un tiempo de rodaje todo nos resultará mucho más sencillo», dice esperanzado.

Yolanda Felices, empleada de una consignataria, registra la hora de entrada y salida del trabajo con una aplicación del móvil
Yolanda Felices, empleada de una consignataria, registra la hora de entrada y salida del trabajo con una aplicación del móvil

José Ramón Franco, del grupo Intaf, se muestra menos optimista, sobre todo porque cree que la medida será más complicada de aplicar en las empresas de servicios, ya que los horarios se volverán más rígidos, cuando lo que requiere el sector es una «mayor flexibilidad» para poder atender las demandas de los clientes de forma rápida y efectiva.

En cambio, en El Parador de Turismo, la implantación del registro obligatorio de la jornada laboral no preocupa a su director. «Aquí los horarios están bien definidos y nunca ha habido problemas. Cuando se exceden se pagan horas extras o se compensan con tiempo. El domingo empezamos a hacer el registro de forma manual, pero en unos meses seguramente implantaremos el método de huella digital», apunta José Antonio Cedena.

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