«El buen comunicador es aquel que sabe captar la atención, convencer y motivar»

Daniel Formoso, experto en inteligencia emocional y oratoria, impartirá un curso en Ferrol de la mano de Agrupación de Jóvenes Abogados

Daniel Formoso suele acudir a los cursos acompañado de «Canguelo», un tigre de peluche que representa el miedo escénico
Daniel Formoso suele acudir a los cursos acompañado de «Canguelo», un tigre de peluche que representa el miedo escénico

FERROL / LA VOZ

Daniel Formoso Vérez (Vilalba, 1963), abogado y miembro del grupo Habla en Público, suele acudir a los cursos de oratoria que imparte por toda España acompañado de Canguelo, un enorme y llamativo tigre de peluche que representa el miedo escénico al que se enfrentan muchos letrados cuando llega la hora de entrar en la sala de vistas. «Ante Canguelo solo pueden pasar dos cosas: o lo amaestras o te come», advierte este abogado con despacho en la ciudad olívica. Para evitar ser devorado, y ya de paso, conseguir seducir al juez, Formoso propone una serie de técnicas basadas en la inteligencia emocional, la programación neurolingüística y el teatro. De ellas hablará los próximos días 11 y 12 de abril en el Antiguo Hospicio, en el marco de un curso de oratoria procesal para letrados organizado por la Agrupación de Jóvenes Abogados de Ferrol, a cuyo frente se encuentra Alejandro Seoane Pedreira.

-¿Cuándo surgió su interés por la oratoria?

-Llevo ejerciendo la abogacía veinticinco años, pero hace una década, en Madrid, asistí a un curso de oratoria con un profesor de Nueva York que me impactó, porque me hizo ver que en España las facultades crean licenciados en Derecho, pero no abogados, porque en la Universidad nadie te enseña cómo preparar un pleito, cómo controlar los nervios en la sala de vistas o cómo exponer el alegato, que es algo esencial en nuestra profesión. La enseñanza cognitiva, teórica, está muy bien, pero tan importante como esta es saber comportarse en la sala, porque ahí es donde te juegas los garbanzos.

-¿Por qué no se incluye esta formación práctica en los planes de estudio?

-Es algo que no entendemos, porque en otros países, como Estados Unidos, aprender a hablar en público y saber negociar son dos cosas a las que se da muchísima importancia y que se enseña en la universidad desde hace ya mucho tiempo. Y no solo en títulos como en Derecho, sino en otras muchas carreras.

-Resulta curioso que en estos cursos de oratoria suele utilizar técnicas teatrales para mejorar la «actuación» de los abogados ante el juez.

-Es que el teatro está muy unido a la abogacía en el terreno de las habilidades. Un actor no solo tiene que aprenderse el texto, sino que debe interpretarlo. Y lo mismo nos pasa a los abogados: en la sala no nos podemos limitar a hablar, sino que tenemos que interpretar, porque hay que convencer al juez. Otra cosa importante es la emoción. En una obra de teatro, lo que más nos llega es aquello que nos emociona. Y en este sentido, los abogados tenemos que tener en cuenta que los jueces son personas y tienen su corazón. Si solo les hablas a la inteligencia, con muchas citas y argumentos, provocarás un pensamiento. Pero si les hablas al corazón también les emocionarás. El mejor discurso es el que aúna ambas cosas.

-Un abogado con muchos años de ejercicio a sus espaldas puede pensar que este tipo de cursos ya no le pueden aportar nada.

-En mi opinión, el mejor profesional es el profesional humilde, aquel que piensa que siempre puede seguir formándose, y más todavía en un campo como el Derecho, que es un océano de conocimiento tan grande que es imposible llegar a saberlo todo sobre él. Hay compañeros que consideran que por ir todos los días a la sala ya dominan la oratoria, pero no siempre es así. La oratoria se aprende con la práctica, pero no cualquier práctica, sino con la buena práctica.

-¿Cuáles son los errores en los que se cae con más frecuencia?

-Sobre todo, el exceso de información, cuando en realidad lo que demanda el juez es que le facilitemos el trabajo, siendo concisos y claros. El buen abogado no es el que más habla, sino el que lo hace mejor en el menor tiempo posible.

-¿Qué más enseña en sus cursos de oratoria para abogados?

-En los cursos practicamos todo lo que es la preparación del pleito, los interrogatorios, los alegatos, el control del espacio en la sala, el dominio de los nervios con técnicas teatrales y de psicología.... Y también prestamos mucho atención a otro elemento clave en la comunicación: la empatía.

-¿Qué requisitos debe cumplir un buen comunicador?

-El buen comunicador es aquel que sabe captar la atención, convencer y motivar.

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