Asfedro atendió a casi 130 presos toxicómanos de Teixeiro durante el 2018

La entidad presta asistencia a los reclusos de la comarca ingresados en prisión gracias al apoyo de la Mancomunidad, que financia el programa con 15.000 euros

Algunos de los reclusos accedieron al tercer grado mediante su ingreso en la comunidad terapéutica de O Confurco
Algunos de los reclusos accedieron al tercer grado mediante su ingreso en la comunidad terapéutica de O Confurco

ferrol / la voz

Garantizar el tratamiento al preso toxicómano y reducir drásticamente las posibilidades de que vuelva a caer en las drogas o delinquir cuando salga de la cárcel. Esos son los principales objetivos del ambicioso programa de reinserción de reclusos drogodependientes que comanda Asfredo desde hace ya algunos años y que en este 2019 se podrá volver a llevar a cabo gracias a la colaboración de la Mancomunidad de Concellos da Comarca de Ferrol. El órgano que aglutina a los municipios de Ares, Cabanas, Cedeira, Fene, Ferrol, Mugardos, Narón, Neda y Valdoviño ya apoyó la iniciativa en el 2018 con 15.000 euros y este año volverá a destinar la misma cuantía a un programa indispensable para reducir las tasas de reincidencia.

¿A cuántas personas beneficia actualmente esta experiencia? Según explica Gerardo Sabio, psicólogo y director técnico de Asfredo, el programa tenía previsto llegar el año pasado a 75 reclusos toxicómanos de la comarca ingresados en la cárcel de Teixeiro, pero finalmente fueron 128 las personas atendidas, 103 hombres (80%) y 25 mujeres (20%). El hecho de que los beneficiarios sean mayoritariamente del sexo masculino se debe a que el número de hombres que ingresan en prisión es superior al de mujeres, aunque, aún siendo así, Asfredo ha constatado que la cifra de reclusas atendidas se ha incrementado en un 10% con respecto al año pasado.

Sabio -que ayer presentó el programa en el Concello junto a Sari Alabau y Paco Varela, presidenta y secretario de Asfredo, y el gerente de la Mancomunidad de Concellos, Luís Alcalá- también destaca otro dato importante. Y es que casi a una séptima parte de los reclusos atendidos en este programa -17 de un total de 128- se les pudo aplicar el tercer grado al final de la condena, después de que la junta de tratamiento del penal de Teixeiro diese su visto bueno a la medida a propuesta de Asfedro.

Según explica el director técnico de la entidad, los reclusos del programa a los que se les aplica el tercer grado pueden cumplir este régimen de tres maneras: acudiendo al centro de día de Caranza al menos tres veces por semana; mediante su ingreso en el Centro Terapéutico de O Confurco; o de forma ambulatoria, siguiendo el tratamiento con su médico de cabecera.

Gerardo Sabio asegura que el porcentaje de los presos toxicómanos que acceden al tercer grado a través de este programa y luego reinciden y tienen que regresar a prisión -bien porque vuelven a delinquir o a consumir- es «mínimo», mientras que los beneficios son enormes.

En cuanto al tipo de delito que suele llevar a los toxicómanos a prisión, Sabio apunta que ha variado en los últimos años. «Si bien antes esta poboación estaba asociada a delitos contra á propiedade, agora a causa do seu ingreso ten que ver máis con delitos contra a seguridade vial, pola mezcla de drogas e conducción, de violencia de xénero, etcétera».

Entre otros objetivos, el programa persigue que el preso continúe con el tratamiento prescrito una vez cumple la condena y sale de la cárcel. «Se trata de cortar un círculo vicioso, porque si la persona vuelve a consumir es más probable que también vuelva a delinquir», advierte Varela.

Las nuevas amenazas: el cannabis, el alcohol y el juego 

Asfredo atiende actualmente a unas 1.200 personas cada año. Si en la década de los ochenta la mayoría de los pacientes que acudían a la entidad en busca de ayuda estaban enganchados a la heroína, en los noventa la droga que causó estragos fue la cocaína. Pero, ¿qué pasa actualmente? Gerardo Sabio asegura que el perfil del drogodependiente ha cambiado mucho y apunta que, en estos momentos, hay tres grandes amenazas que acechan a adolescentes y jóvenes: el alcohol, el cannabis y el juego.

«Hoxe en día os rapaces teñen unha grande accesibilidade a estas tres cousas, polo que hai máis probabilidades de que se produzcan adiccións e iso seguramente o veremos reflexado nas estadísticas nos próximos anos», anota el director técnico y psicólogo de Asfedro.

A pesar de que la entidad recibe aportaciones del Sergas y ayudas como la que le presta la Mancomunidad atender a reclusos toxicómanos, la financiación para sostener todos los programas y recursos con los que cuenta sigue siendo insuficiente. «O Centro Terapéutico de O Confurco, por exemplo, necesita unha actuación urxente: temos que amañalo e imos solicitar para iso unhas axudas europeas, pero aínda así non é bastante para facer frente aos gastos inesperados que van xurdindo. Precisamos máis aportacións e por iso estamos pensando en poñer en marcha unha nova campaña para captar máis socios e axudas», apunta Francisco Varela, miembro de la junta directiva.

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