La Xunta toma medidas para evitar más muertes en la salida de la AG-64

La obra se ejecutará en marzo y pretende mejorar la percepción del final de la autovía


Ferrol

La Axencia Galega de Infraestructuras, organismo dependiente de la Xunta de Galicia, busca soluciones a la alta siniestralidad registrada en el entronque de la autovía Ferrol-Vilalba, AG-64, con la carretera de Catabois, en Ferrol. Tras analizar varias alternativas, se ha optado por la instalación de una chicane -sistema para reducir la velocidad-, a fin de mejorar la percepción de los conductores de que van a salir de la autovía.

Desde la Xunta se informó ayer de que la intervención consistirá en la creación de curvas artificiales que obliguen a los conductores a mover el volante, rompiendo la monotonía de la circulación por la autovía. Con este objetivo, en el último tramo de la AG-64 se instalarán balizas y se pintarán flechas en la calzada, dirigiendo el tráfico primero hacia el carril de la izquierda y después al de la derecha, mientras que en las inmediaciones del entronque con la glorieta de Catabois ya volverán a estar habilitados los dos carriles de salida.

De este modo se trata de propiciar que los conductores se vean obligados a reducir la velocidad antes del final de la autovía y presten una mayor atención al volante. Y es que la mayoría de los accidentes que se producen en esa zona se deben a despistes. Sin ir más lejos, en días diferentes del pasado mes de enero dos vehículos atravesaron la glorieta y uno de ellos acabó empotrado en el muro de cierre de una casa. Los dos conductores reconocieron ante los agentes del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Ferrol que se habían quedado dormidos. Salieron ilesos de sus respectivos percances, si bien uno de ellos tuvo que recibir asistencia médica a causa de una crisis de ansiedad.

No corrieron la misma suerte otros ocupantes de vehículos siniestrados en esa misma rotonda. El 23 de septiembre del año pasado, un coche que salía de la autovía se adentró en la glorieta, empotrándose contra el monolito situado en la parte central. A causa del impacto, el vehículo comenzó a arder y el conductor, un hombre cuya identidad respondía a las iniciales J.L.C., resultó calcinado. Con posterioridad, el pasado 12 de noviembre, otro turismo atravesó la rotonda y acabó empotrado en el muro de cierre de la finca de una casa. El conductor sufrió lesiones de carácter leve, pero la mujer que viajaba en el asiento del copiloto, M.E.S.L., de 74 años, falleció cinco horas después en la uci del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol.

Pero no fueron los únicos accidentes registrados en la glorieta de Catabois a lo largo de los últimos años, aunque no revistieron la gravedad de los que acabaron con resultado de muertes. Y también están los daños colaterales, hasta el punto de que los vecinos que residen al lado de la glorieta dicen estar hartos de que les destrocen los cierres y de que, en algún caso, los coches incluso lleguen a subir por las escaleras de la casa. Una de las fincas lleva encadenados varios impactos, el último hace unos días, sin tiempo a reponer el muro.

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