«Precisamos graduados cultos y capaces de adaptarse a los cambios»

El profesor Nuccio Ordine, autor de «La utilidad de lo inútil», defiende la importancia de los saberes humanísticos


Hace pocos meses, el salón de actos del campus se llenó de aplausos tras la conferencia que impartió el italiano Nuccio Ordine,  profesor de la Universidad de Calabria y autor del aclamado ensayo La utilidad de lo inútil, en defensa de las humanidades. En su opinión, cerrar titulaciones sobre estas disciplinas solo contribuye a «secar el espíritu».

-¿Por qué son necesarias las humanidades en el siglo XXI?

-Me parece miope pensar que adaptar los currículos universitarios al mercado laboral puede resolver el problema del desempleo juvenil. Hay un gran error de perspectiva. Hoy el mercado cambia con una velocidad tan impredecible que lo que vale en este momento puede no valer mañana. La capacitación lleva años, requiere lentitud: cuando los primeros estudiantes están listos para el mundo del trabajo, ¿estamos seguros de que serán estas las profesiones que garantizarán un trabajo? Hoy parece que ninguna profesión (ni siquiera la de un médico o un ingeniero) puede garantizar un trabajo inmediato. Por desgracia, en el nombre de esta ilusión, se está destruyendo la función educativa universal de la enseñanza y las humanidades se consideran (erróneamente) "inútiles": pedir a un estudiante elegir ya la profesión que quiere desarrollar significa que estamos matando su curiosidad, su libertad para volar alto. Hoy no necesitamos especialistas rígidos, como ya dijo Einstein, sino graduados cultos y capaces de adaptarse a las transformaciones del mundo del trabajo. Y en este contexto incierto, que requiere flexibilidad, los graduados en ciencias humanas pueden adaptarse mejor a las transformaciones rápidas. La directora del CERN, Fabiola Gianotti, estudió en un liceo clásico y un conservatorio de música durante diez años y  hoy es la primera mujer en dirigir esta institución de fama mundial.

-¿Hay que mantener por tanto estas titulaciones pese a su baja matrícula?

-El Estado Islámico es la prueba de cómo la ignorancia lleva a la violencia que quiere borrar el pasado. Pero la memoria no se borra solo con bombas. También se destruye con la cancelación programada de los saberes. Suprimir la enseñanza del griego y el latín, las humanidades y las cosas que no producen ganancias, como bibliotecas o museos, significa secar el espíritu. Cuando los últimos estudiosos de estas lenguas antiguas hayan muerto y haya un descubrimiento arqueológico, ya no sabremos leer una lápida o un manuscrito. Seremos unos desmemoriados. Sin conocer el pasado, no podemos entender el presente y predecir el futuro. Los ejércitos se movilizan para defender los pozos de petróleo, pero permanecen indiferentes ante los monumentos de Palmira .La belleza, en nuestra sociedad utilitaria, no tiene valor económico. Así que los gobiernos no entienden que si no salvamos la belleza y los estudios humanísticos, la belleza y las humanidades no podrán rescatarnos. 

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