Navantia espera de forma «inminente» la adjudicación de la obra de Australia

La empresa promete asumir empleados del país si gana el pedido de las fragatas

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Ferrol

Sucederá en cuestión de semanas. Si se cumplen las previsiones más optimistas, el Ministerio de Defensa de Australia adjudicará a finales de este mismo mes el contrato para la construcción de nueve fragatas para el país. En el peor de los casos, no se espera que la decisión se prolongue más allá de principios de junio. Navantia compite por hacerse con este pedido con la británica BAE Systems y con la italiana Fincantieri, y es, en el mercado internacional, uno de los países en los que tiene puestas las mayores expectativas.

Aunque en la lista corta del concurso figuran estas tres compañías, en la práctica desde hace meses el foco está puesto en los astilleros españoles -que cuentan con una filial en las antípodas- y en la firma británica. La baza fuerte de Navantia es la trayectoria que ha seguido en los últimos doce años en el país, en donde cuenta actualmente con cuatro centros operativos y la relación mantenida desde el 2008 con su Armada, para la que construyó dos megabuques, está haciendo otros tantos logísticos y gestiona la fabricación de tres destructores. Ganar ese pedido supondría refrendar el esfuerzo inequívoco que ha desarrollado en la isla, aunque en frente tiene a la poderosa relación política y las raíces británicas de Australia, con un BAE Systems redoblando los esfuerzos por ese encargo.

Para echar el resto en el país en estas semanas cruciales, el presidente de Navantia, Esteban García Vilasánchez, viajará la semana próxima a las antípodas para mantener todo tipo de encuentros al más alto nivel. Las reuniones clave del Gobierno australiano previas a la adjudicación ya tienen fecha fijada y los competidores aprovechan estos días para redoblar esfuerzos. 

Alianzas con firmas locales

Los mensajes que transmite Navantia en el país -en donde no ha dejado de sellar alianzas con compañías locales vinculadas a la obtención del acuerdo- también van en esa misma dirección. El presidente de Navantia Australia, Warren King, acaba de asegurar que, si gana la obra, -valorada en 25.000 millones de euros, aunque no solo contempla la fabricación de los buques- la firma asumirá los empleos que actualmente están en jaque en el astillero de Adelaide.

Son más de 200 puestos de trabajo, que se quedarán sin ocupación después de que el programa de los tres destructores AWD entren en su recta final. De hecho, uno de los actos en los que participará Esteban García Vilasánchez la semana próxima en el país es el de la flotadura del tercer barco, un tipo de navío que está basado en el modelo de las F-100 españolas.

En el astillero de Adelaide en donde se están construyendo estos barcos hay un equipo de trabajadores de Navantia, gestionando el programa, además de empleados locales. Una gran parte de los enviados de la empresa pública española pertenecen al astillero ferrolano.

Además, Navantia cuenta con instalaciones en Sídney, Canberra y Melbourne y prevé abrir otras en Perth.

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