Érase una vez un músico a una mandolina pegado

Fernando Barroso presenta mañana en el teatro Jofre su segundo disco en solitario


Mañana, jueves / Teatro Jofre / 20.30 horas  / desde 12 euros

«Si tienes una vocación muy clara, nunca es tarde para cambiar de rumbo y perseguir tus sueños». La frase sale de boca de Fernando Barroso (Ferrol, 1979), químico de título, pero músico de corazón, quien hace ya casi una década tuvo la valentía de abandonar lo que se presentaba como el inicio de una prometedora carrera académica por su gran pasión. La jugada no le salió nada mal, porque en estos años este multiinstrumentista y productor criado en el barrio de Caranza no solo ha podido ganarse el pan con aquello que le sale del alma, sino que su adicción a la música también le ha llevado a trabajar junto a compositores de la talla de Anxo Lorenzo, Xabier Díaz o Julio Pereira y a formar parte de bandas como Riobó, Budiño y Os Cempés.

En el 2016 abrió una nueva etapa con la publicación de Intropía, su primer trabajo en solitario, y ahora ha vuelto a marcar un punto y aparte con Silence Lovers Club. Mandolin Pieces. «Se trata de un proyecto totalmente diferente, porque Intropía era un disco de estudio, en el que tocaba muchos instrumentos y colaboraban muchos músicos, mientras que este es un trabajo grabado y pensando para ser tocado en directo, con muy pocas colaboraciones y doce composiciones en las que la gran protagonista es la mandolina», explica Fernando Barroso.

Tocar en casa

Tras muchos años sin tocar en su ciudad natal -tantos que ya ni siquiera recuerda cuántos son en concreto-, el músico pisará mañana las tablas del Jofre para presentar ese trabajo recién salido del horno junto a la violonchelista Margarida Mariño.

Juntos interpretarán melodías con influencias que remiten al swing, el jazz, el barroco o incluso a la música persa, aunque Barroso insiste en que su objetivo no era el de parir un disco «ecléctico» en el que aglutinar diferentes géneros musicales. «Las influencias están ahí y salen de una manera natural cuando estás componiendo, pero yo lo que busco es crear mi propio estilo, mi propia sonoridad. ¿Quién no sueña con ser un artista inconfundible, al que todo el mundo pueda identificar al escuchar los primeros acordes de sus canciones?», advierte el compositor y productor.

Entre todos los temas del disco, a los ferrolanos seguramente les llamará especialmente la atención Ausencia, en el que colabora con la voz y el acordeón la portuguesa Celina de Piedade. «Es un lamento, una adaptación de una canción popular dedicada a Marín, a la que cambié algunas cosillas para dedicársela a Ferrol. Expresa la saudade y el apego que todos tenemos a nuestro lugar de origen y como sentimos esa ausencia los que llevamos ya muchos años fuera», dice Barroso, quien ahora tiene su hogar en Salceda, en la «raia» del Baixo Miño.

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