La asociación de vecinos media para obrar en el edificio social de Telleiras

La Xunta, que tendrá que reparar el tejado, los suelos y las ventanas, empezó ayer a controlar a los morosos


Ferrol

La asociación de vecinos de Caranza ha trabajado, prácticamente desde que se entregaron las llaves, en solucionar los problemas existentes en el edificio intergeneracional de Telleiras. Pero todo llega a un límite y, después del incendio ocurrido el fin de semana, la presidenta del colectivo, Mapi Venancio, está tratando de acelerar los trámites para solventar los defectos cuanto antes. Sin embargo, expresa, aunque hay intenciones por parte del Instituto Galego de Vivenda e Solo, la Ley de Contrataciones del Sector Público ralentiza las diferentes adjudicaciones.

El conselleiro de Política Social, José Manuel Rey Varela, el jefe territorial y el jefe de la unidad técnica han mantenido conversaciones con la asociación de vecinos, pero todavía no hay nada concreto. La Xunta está pidiendo presupuestos de las actuaciones a realizar, orientadas a solucionar las filtraciones en el tejado, el levantamiento de las baldosas y los problemas de apertura de las ventanas.

Por otro lado, el organismo autonómico también deberá tomar decisiones en cuanto a los desahucios. A pesar de que existe un acuerdo para no retirar el derecho a la vivienda de aquellos que justifiquen una situación de apuros económicos, esto es diferente para los vecinos que están evitando pagar a pesar de poder hacerlo. Existen casos tan llamativos como el de una pareja que suma 1.600 euros de pensión y ni siquiera abona los 57 euros mensuales de alquiler. Por ello, en la mañana de ayer ya se personó un inspector, con el fin de comprobar quién vive detrás de cada puerta y cuáles son sus condiciones. Con esto se espera, además, evitar que lleguen más okupas como los que provocaron un incendio en uno de los terceros.

«La asociación sigue trabajando y en contacto con todas las personas que toman decisiones sobre este edificio, que son de muchas instancias», señala Mapi Venancio, quien, entre otras cosas, medió en los últimos meses para tramitar aplazamientos de pago de alquiler o condonaciones de deuda de gente «que lo merece». «Porque luego hay otras personas con una osadía increíble», lamenta la responsable vecinal.

Tres obras por adjudicar

Las actuaciones que la Consellería de Infraestruturas deberá adjudicar en las próximas semanas se encuentran en diferentes momentos. La obra del tejado se debería haber ejecutado hace unos nueve meses, pero se paralizó por los desperfectos que se percibieron. A partir de ahí, aumentaron las deficiencias -por ejemplo, empezó a entrar agua por las paredes del pasillo- y eso conllevó un aumento del presupuesto, ahora cifrado en unos 100.000 euros. Para esto se nombró un arquitecto técnico externo.

En el caso de los suelos, por una parte están los rellanos y por otro el 3.º M, donde un matrimonio tiene medio salón levantado y, de hecho, guarda las plaquetas para cuando las coloquen. Por último, queda solucionar las ventanas inoperativas, aunque no todas, ya que muchos residentes lo solventaron ellos mismos.

La incesante agonía del edificio intergeneracional de Caranza

Álvaro Alonso

El inmueble de Telleiras, propiedad de la Xunta, arrastra fallos de obra y acoge a vecinos morosos que alteran la convivencia

No hay una taquilla en el portal, pero es como entrar en la casa del terror. De arriba a abajo, por todos los costados, el estado del edificio intergeneracional de Caranza es espeluznante. Desde fuera, en la calle Fonte da Greza, el inmueble es, de largo, el más moderno de Telleiras. Sin embargo, todo cambia en el interior. Un andamio colocado sin sentido entre el segundo y el tercero es la joya de la corona, pero los problemas vienen de más arriba.

Un tejado mal ejecutado de base convierte aquello en una piscina cada vez que llueve. Por eso, los vecinos fueron colocando con pinzas falsos techos de plástico y llenan la zona de cubos cuando hace falta. Además, las paredes tienen humedades, los zócalos se caen y a los rellanos les faltan baldosas. Dantesco. En casas como la de Manuel Campos (82 años) hay igualmente plaquetas desprendidas. «Estaba na cama e escoitei como se levantaban», rememora. En otras no se pueden abrir las ventanas. Y faltan zonas de lavandería prometidas.

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