La larga espera del antiguo colegio Tomás Serantes

Los vecinos de Covas llevan ocho años demandando que el Concello rehabilite la escuela para darle usos culturales

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la voz

Las aulas donde antaño aprendían lengua, matemáticas o naturales los pequeños de Covas ofrecen hoy una imagen desoladora. Hace ya tiempo que el abandono y el vandalismo hacen mella en el antiguo colegio Tomás Serantes, sin uso desde el año 2007 -cuando la Consellería de Educación lo cerró por falta de alumnos-, pero ahora la asociación de vecinos ha dado la voz de alerta por el rápido avance de su deterioro y los últimos robos de los que ha sido objeto. «Se llevaron el cableado y las tuberías y el edificio está también sin puertas ni ventanas», advierte el presidente de la entidad vecinal, Manuel Sendón.

Museo etnográfico

Sendón explica que la AVV de Covas y la asociación cultural Columba llevan esperando ya ocho largos años a que el Concello acometa la rehabilitación del edificio para poder transformarlo en un museo etnográfico. «En el 2009 hubo un acuerdo plenario por el que el Ayuntamiento nos cedía las instalaciones, pero ese acuerdo nunca llegó a hacerse efectivo porque el edificio precisaba reformas y no quisimos firmar el convenio mientras no se llevasen a cabo», explica Sendón.

Años más tarde, ya en el 2015 -y ante la inoperancia del Ayuntamiento para acometer esas obras-, la entidad vecinal presentó un escrito avalado por más de trescientas firmas en el que volvió a demandar el arreglo de la antigua escuela, así como su cesión. Su petición fue recogida por el anterior alcalde, José Manuel Rey, y tras su derrota en las urnas, se volvió a trasladar al nuevo regidor.

¿Podrá dar ahora solución el gobierno de Jorge Suárez a la larga espera del Tomás Serantes? Manuel Sendón espera que sí. «Existe un compromiso para retomar el convenio de cesión y llevar a cabo las obras», dice esperanzado el presidente de la asociación vecinal. El objetivo pasa ahora por que el Concello pueda acometer la reforma con cargo a los fondos europeos que gestiona el Grupo de Desenvolvemento Rural Seitura 22, que aglutina a un total de veintidós municipios de la comarca. «Tanto la concejala de Patrimonio como el alcalde se han comprometido a presentar el proyecto a la próxima convocatoria de estas ayudas, que saldrá probablemente a principios del próximo año, pero de todas formas habrá que cruzar los dedos para que después resulte seleccionado entre todos los presentados», advierte Sendón.

El representante vecinal calcula que la reforma podría conllevar un coste de unos 250.000 euros, una cantidad con la que, asegura, se podría inyectar nueva vida a un edificio ahora muerto y, al mismo tiempo, cumplir el sueño de convertir en realidad el ansiado museo etnográfico de la sociedad Columba.

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