Diez castros y una necrópolis atesoran vestigios del pasado de los naroneses

Los actuales moradores recrean leyendas que han permitido la puesta en valor de espacios abandonados


Narón

El Concello de Narón tiene una importante riqueza en vestigios del pasado, no en vano en sus parroquias rurales hay una total de diez castros e incluso una necrópolis prehistórica. Se trata de los castros de Quintá y Vilasuso, en O Val; Cruz do Castro, en San Mateo; Os Vicás, en San Xiao; A Ermida, en Pedroso; O Castro, en la parroquia del mismo nombre; O Petouzal, en O Couto, y A Revolta y Eiravedra, en Sedes. Todos ellos son de propiedad privada y no visitables, a excepción de los de Eiravedra y O Petouzal.

El de Eiravedra es el castro prevalente de Narón. Desde este entorno privilegiado se divisan el valle de Pedroso y parte de San Sadurniño, además de la ría de Ferrol. Tiene forma ovalada y una muralla interior, y desde hace unos años los vecinos de Sedes recrean allí leyendas de tradición oral, en el marco de la celebración del Oenach Atlántico, que tiene la consideración de Festa de Interese de Galicia.

Por su parte, el castro de Vilasuso también acoge todos los veranos una celebración singular en torno a la Pena Molexa. Se trata de la teatralización de la leyenda de una doncella que se transforma en roca la noche del solsticio de verano.

Otra de las zonas de extraordinario valor es la necrópolis prehistórica del Monte dos Niños, localizada en Sedes, a 300 metros sobre el nivel del mar, y que cuenta con 14 túmulos funerarios. También en este caso los vecinos de Sedes organizan en ese marco la conocida como Noite da Luz, coincidiendo con el Día de Santa Lucía. Parten de la Feira do Trece y allí en lo alto encienden 13 antorchas gigantes que representan las 13 parroquias de Narón.

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