Saray, de personaje televisivo a madraza

La ferrolana que se hizo famosa junto con Pilarita, su madre, asegura que la etapa del concurso fue muy feliz, pero que ahora sus prioridades son su hijo y su marido


Ferrol

Sigue teniendo la frescura y espontaneidad con las que conquistó a la audiencia del programa de televisión Gran Hermano, en el que llegó a ser finalista de la edición número 11, pero ahora Saray Pereira Gómez es, por encima de todo, madre y esposa. «Todo tiene sus etapas. En la tele viví un momento muy feliz, pero ahora mis prioridades son mi hijo, mi marido y mi familia», comenta, inmersa en los preparativos del bautizo de su pequeño Diego, de tres meses, que tendrá lugar mañana, sábado, en la iglesia de San Francisco.

La ferrolana ya comenzó a vivir una nueva etapa a raíz de su boda con Diego, el día 2 de julio del 2016, que se vio culminada con el nacimiento de Diego Junior, como le llaman al pequeño, el pasado 13 de mayo.

«La tele la viví cuando no tenía compromisos, pero ahora vivo por y para mi hijo», insiste, añadiendo que el pequeño tiene la suerte de tener dos hermanas, Daniela y Nerea, fruto de una anterior relación de su marido, «que lo cuidan como unas segundas mamás».

Y qué decir de los abuelos, Pilarita, que también participó en el mismo concurso e incluso fue repescada, y Luis Pereira, un apasionado del fútbol que militó en el equipo del Racing de Ferrol y que siempre dice que espera que su nieto juegue tan bien como él. «Mis padres están chochos con el niño. Cuando se lo dejo se olvidan de todo», manifiesta Saray mientras se apresura a vestir a Diego Junior para la foto con el traje de cristianar que lucirá mañana.

La familia vive ahora en una casa de dos plantas en la zona de Serantes; los abuelos y bisabuelos en el bajo, y Saray y los dos Diegos en el primero. Se trata de una vivienda unifamiliar con jardín y piscina que compraron para vivir todos -antes residían en pisos-, por la comodidad que eso supondrá cuando Saray tenga que reincorporarse a su trabajo, tras la baja maternal, en la tienda de maquillajes Kiko Retail del centro comercial Odeón. «Me va a costar volver al trabajo, pero estando mi madre aquí puedo dejarle a Diego y cuando ella lo necesite también puedo cuidar yo a mis abuelos», apunta Saray.

Antes de la llegada del pequeño todos querían que fuera niño, principalmente el padre, que el día de la boda, cuando Saray aún no estaba embarazada, la sorprendió con el regalo de una pequeña equipación del Real Madrid con el nombre de Diego grabado en la espalda. Y fue niño, para alegría de todos, un niño que cuando sea mayor tendrá la posibilidad de ver las grabaciones de su madre y su abuela Pilarita en televisión.

Las ferrolanas dieron mucho juego en un concurso que en aquel momento tenía una gran audiencia e incluso fueron comentaristas en ediciones posteriores. A pesar de estar volcada plenamente en su nuevo papel de madre y esposa -su marido trabaja en una compañía auxiliar de Navantia-, Saray dice que «no descarto que en alguna ocasión puntual pueda ir al plató de televisión en las próximas ediciones de Gran Hermano, pero los bolos ya son historia pasada», apostilla.

Con algunos compañeros con los que convivió en la casa de Guadalix de la Sierra sigue teniendo buena relación e incluso con los de otras ediciones. Es el caso de Arturo, de Gran Hermano 10, y su actual compañera sentimental, la cantante Merche, con los que mantiene prolongadas conversaciones por teléfono y siguen el crecimiento del bebé.

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