Un agitado primer pleno pone en evidencia la minoría del gobierno

Sestayo no cobrará del Puerto y se suprime uno de los asesores previstos

Momento en el que los portavoces salen del salón de plenos en el primer receso.
Momento en el que los portavoces salen del salón de plenos en el primer receso.

Ferrol

El primer pleno del mandato se preveía agitado. Y no defraudó. Tres horas de sesión, dos recesos, modificación de propuestas in extremis, cruce de acusaciones y hasta un voto erróneo que decantó la aprobación de un punto. Al PP y al BNG se les vio votando juntos para poner en evidencia al gobierno local. Y Ciudadanos planeó de una a otra banda, actuando incluso de bisagra en algún punto del orden del día. Todo un anticipo de lo que espera al Ayuntamiento ferrolano en este mandato: un gobierno en minoría con solo once concejales; el pleno de ayer reveló su debilidad, frente a una oposición de catorce miembros: los once del PP, dos del Bloque y Ciudadanos, que jugarán sus bazas. El bipartito tendrá que hacer encaje de bolillos para evitar la pinza de la oposición. Y muchas decisiones quedarán al albedrío de dos grupos minoritarios, especialmente del BNG, que es la llave.

Como ayer. La oposición forzó dos recesos. El primero, de media hora, para intentar consensuar la representación por partidos en las comisiones informativas, en las que el PP reclamaba tener cinco miembros, en lugar de los cuatro ofrecidos por el gobierno, basado en el principio de «proporcionalidad». El gobierno local defendió que se cumplía rigurosamente y FeC calificó de «inaceptable» la propuesta. «Este goberno non amordaza a ningún partido», espetó la socialista Beatriz Sestayo al PP.

Petición a todos los consejeros

En torno a su figura giró una parte de un pleno que decidió que el representante municipal en el consejo del Puerto no cobre. Lo hizo por doble vía, en un arduo debate en el que los concejales bajaron al barro dialéctico. El portavoz José Manuel Rey defendió una enmienda para que no haya retribución por ninguna representación municipal. Y Sestayo autoenmendó la postura que defendía dos días antes, cuando justificaba su presencia en el consejo y cobrar los 6.087 euros anuales en lugar de donarlo a fines sociales. Propuso una enmienda in voce en la que propuso llevar al consejo portuario que todos los miembros, incluida ella, renuncien a esa retribución y se ceda a entidades sociales. Y se desató el enfrentamiento. Rey Varela tildó de «campeóns da demagoxia» a quienes defendían por una parte el pacto contra la pobreza y cobrar del Puerto. «Demagoxia a súa», replicó Sestayo, que tachó de «curioso» el interés popular por retirar esa retribución mientras defiende que la sigan teniendo los demás consejeros. Y desde FeC, Álvaro Montes, echó más leña al fuego: «A ética sempre pode ser retroactiva», dijo a Rey Varela. «Nos gustaría que fixera unha donación sobre os dobres ingresos por dobres cargos» en el anterior mandato. La cosa empeoró en el debate sobre los asesores. «Os que dicían que había que reducir o número de asesores, agora o suben. Só pido coherencia», defendía el portavoz popular ante la intención de nombrar seis asesores. Nuevo receso, otros veinte minutos de negociación.

El gobierno aceptó suprimir un puesto eventual, pero el PP reclamaba dos. Y FeC le reprochaba su doble moral, por pedir dos secretarios de grupo, cuatro dedicaciones y obras en la oficina municipal del partido. «Esa es una política barriobajera», acusó Rey Varela. «Os barriobajeros desta cidade por fin teñen un goberno que os representa», le contestó Montes.

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